"A la vida es necesario brindarle la elevación exquisita, la rebelión del brazo y de la mente" Severino Di Giovanni.

miércoles, 8 de febrero de 2012

Nuevo episodio de la telenovela. Continúa el juicio político en Chile a lxs 5 compañerxs.

Información extraída de Liberación Total: Aquí

Se termina de revisar el material ("pruebas", informes de lxs peritos, panfletos encontrados en el lugar para reivindicar las acciones, restos de los explosivos...), y de interrogar a todxs lxs testigos de los atentados contra la ANI (Agencia Nacional de "Inteligencia"), el CDE (Consejo de Defensa del Estado), el concesionario de ATAL y la sucursal de Chilectra.

También terminan de narrar la declaración que en su día hizo Gustavo Fuentes Aliaga, el falso compañero, traidor, colaborador de la policía y maltratador que a cambio de una reducción de su condena por intentar asesinar a Candelaria Cortés (su ex-compañera sentimental, la cual también estuvo imputada en el Caso Bombas pero fue sobreseída, y a la cual este bastardo pegó varias puñaladas) decidió colaborar con la policía para inventar las declaraciones que luego ellxs usarían junto con más elementos de ciencia ficción para inculpar a lxs compañerxs y justificar los allanamientos del 14 de Agosto de 2010. Se demuestra así lo que le importa a la policía un cerdo machista (nada, a fin de cuentas, está llena de ellos) al cual le reducen la condena a cambio de que les eche un cable para articular su rastrero montaje.

El susodicho personaje habría entregado (se habría inventado), según la información de lxs compañerxs chilenxs, informaciones acerca de 5 de los atentados que se imputan a lxs compas, no obstante, la fiscalía sólo habría dado por válidos parcialmente la referente a 3 de ellos.

Tras leer su declaración, el chivato se reconoce como uno de los responsables de los atentados contra el CDE y contra el concesionario ATAL (se auto-inculpa por algo que no ha hecho con tal de que le rebajen la condena por intentar matar a Candelaria y aún a costa de tener que traicionar a lxs que eran sus compañerxs), y además, se relaciona a Francisco Solar con los atentados contra la ANI y contra la oficina de Chilectra (en este último, por la supuesta coincidencia entre las trazas y no por la declaración).

Señalar que Francisco Solar, una vez los delirios de Gustavo Fuentes Aliaga le incriminaron, sufrió varios allanamientos de la policía. En el juicio, cuando se pregunta por dichos allanamientos, los testigos (policías que supuestamente participaron en dichos allanamientos) reconocen sin pelos en la lengua que buscaban libros, demostrando así el clarísimo marco de persecución política que envuelve a este juicio. Naturalmente, encontraron cantidad de libros y fanzines y todo lo incautaron y apilaron en cajas y más cajas que etiquetaron como pruebas para el juicio. Ni falta hace señalar que ninguno de los libros tenía nada extraño. Había libros de historia, de antropología, de política, ciertamente algunos de teoría anarquista, no obstante, ¿es un delito tener libros si en ellos aparece la palabra "anarquía"?, parece que para el Estado chileno sí, y es que como todo el mundo sabe, al poder le gustan los pueblos ignorantes, fáciles de manipular y de controlar a su antojo. En fin, menos mal que servidor no es chileno, o iría al talego fijo por tener todos los fanzines y libros que guardo en casa. Al parecer, leer libros te convierte en sospechosx de terrorismo.

Así mismo, también reconocen haber requisado toda la ropa del compañero que se correspondía mínimamente con la de la descripción de las cámaras que recogieron los atentados, es decir, ropa oscura o negra. Al parecer, un agente, mientras cumplía su función de testigo, mostró orgulloso en el juicio una camiseta negra con el dibujo de un muñeco encapuchado, como si llevar esa ropa te convirtiese por arte de magia en una especie de experto en colocación de explosivos, líder de una peligrosa banda de anarco-insurreccionalistas que comen niñxs y pisan la hierba del parque. En fin, ni la camiseta tenía trazas de explosivo ni mucho menos coincidía con la descripción de la indumentaria de lxs responsables de los bombazos que se extrajeron de las cámaras de vigilancia.

Hecho ésto, comienzan a analizar las "pruebas" y material encontrado en dos okupas allanadas por la policía. "El hogar" y "La escalera".

Para "El hogar", llevan a declarar a varios polis que hablan con su tradicional sensacionalismo sobre los lemas que vieron pintados en la casa y sobre los panfletos y fanzines que encontraron en el interior. Además, describen especialmente unas herramientas encontradas en la casa, así como el "hallazgo" de carbón vegetal, el cual trataban de presentar como un material para fabricar pólvora. Finalmente, las preguntas de la defensa sobre el contexto exacto en el que fueron localizados esos elementos ponen de manifiesto (una vez más), lo evidente. Las herramientas eran de fontanería y no guardaban relación alguna con la fabricación de bombas (contexto en el que, naturalmente, la fiscalía trataba de colocar las herramientas) mientras que el carbón vegetal fue encontrado al lado de una parrilla, por lo que se deduce, aún teniendo el bajo coeficiente intelectual de la "inteligencia" policial, que servía para prender el fuego y cocinar en dicha parrilla.

Al respecto de la okupa "La escalera", la cosa es aún mejor. Según lxs compañerxs, cuando los agentes de policía fueron a allanar la casa, se encontraron con que llevaba tiempo abandonada y que allí sólo había un guardia de seguridad en la puerta, custodiando la casa. A los maderos sólo se les ocurre llevarse dos extintores, uno grande y otro mediano, que son exhibidos como prueba en el juicio señalándolos también como material para fabricar artefactos explosivos.

En lo que concierne a los famosos exámenes de trazas, empecemos con una definición de lo que son las llamadas "trazas". Las trazas son partículas ínfimas que se adhieren a diario a nuestras manos y nuestras ropas. Son tan minúsculas, que resulta bastante complicado determinar a qué material corresponden y ello implicaría un análisis de la partícula en cuestión, lo cual, naturalmente, ha de tener lugar en un laboratorio. No obstante, a algunos de lxs compañerxs del juicio les trincaron acusándoles de colocar y fabricar explosivos basándose únicamente en que una máquina llamada Mobile Trace (que se usa para detectar esas trazas pero que NO determina de qué material son) dio positivo en el examen de trazas que a éstos les realizaron los carabineros. No obstante, esa máquina portátil sólo detecta trazas, mientras que para constatar de verdad si las trazas son de algún material explosivo o narcótico, se ha de usar una máquina más precisa llamada Itemiser (más información del cacharro en cuestión, aquí), la cual está en laboratorios policiales aislados donde se ha de realizar la prueba para no contaminar la muestra. En el juicio, uno de lxs expertxs policiales en el uso de dicha máquina señaló que las trazas (supuestamente de TNT) encontradas a los compas se habrían desprendido con un simple lavado de manos o de la ropa. Dado que el intervalo entre los atentados y el allanamiento a la okupa en la cual se realizó el examen a los compañeros es incluso de varios años en algunos casos, resulta lógico que las trazas no eran de TNT, a no ser que los compañeros no hayan lavado ni sus manos, ni su ropa en años y que tampoco se hubiesen desnudado ni entrado en contacto con el agua. Hay quien piensa que lxs okupas somos unxs guarrxs pero, ¿no os parece un poco exagerado?.

También salientan lxs compañerxs chilenxs que el intento de la fiscalía de inhabilitar al juez Avilés ha resultado infructuoso. Recordemos que durante la preparación del juicio oral y en vista de que la fiscalía presentaba pruebas absurdas y testimonios inconexos e incongruentes, calificó los argumentos de ésta de "sociología barata" y "argumentos de 4ª categoría" y exigió más seriedad y brevedad en las exposiciones (si la fiscalía expusiese la totalidad del material que, con afán de espectáculo y sensacionalismo, incluyó en el caso como pruebas, peritajes y testimonios, la duración del juicio superaría los dos años). El juez, descartó además gran cantidad del material expuesto por la fiscalía por considerar que no guardaba relación alguna con el caso. Contrariada por el hecho de que, a pesar de su deleznable rol de juez, Avilés actuase de forma honesta y decidiese oponerse a los planes de la fiscalía para sacar adelante el montaj... dígoo, el caso, decidió apelar contra el juez, pidiendo que le investigasen y llegando al extremo de intentar vincularle a él también con lxs procesadxs, basándose en cosas como que el juez había ido a la misma clase que algunxs de ellxs en el colegio (la mayoría de lxs compañerxs no se conocían de nada a priori de ser detenidxs e involucradxs en el mismo montaje, por lo que pensar en que el juez tenga algo que ver es buscarle tres pies al gato, además, ¿qué importa que el juez fuese a clase con algunx de ellxs?, yo no me dirijo la palabra con algunas de las personas con las que he compartido clase y mejor que siga siendo así, me parecen gilipollas integrales).

Lógicamente, la pataleta de la fiscalía ha sido finalmente desestimada por la corte de apelaciones. Un nuevo revés para el ministerio público.

Finalmente, también se ha ratificado en la corte de apelaciones y de forma irrevocable el pago por parte del Estado de los costes a lxs abogadxs de todxs lxs compañerxs sobreseídxs por la inexistente asociación ilícita terrorista (incluyendo también a lxs compañerxs sobreseídxs de ese delito pero que continúan en el juicio por supuestamente haber colocado explosivos).

Aunque no ha trascendido la cifra exacta que el Estado tendrá que pagar, la corte de apelaciones señaló al respecto de su veredicto:“sí se puede decir que si la inmensa mayoría de dicha prueba fue desechada, por la razón que fuere, por el tribunal de primera instancia, decisión confirmada por esta Corte, no resulta serio, prudente, ni respetuoso con los derechos de quienes debieron soportar los efectos de esta investigación (incluso con extensos períodos de privación de libertad) sostener que se litigó con motivo plausible”.

Tras esta decisión de la corte, el Caso Bombas vuelve a los medios de comunicación burgueses donde se habla sobre la clase de responsabilidad económica y política que concierne a quienes articularon toda esta farsa, la cual desembocó en que ahora el Estado (es decir, lxs ciudadanxs con sus impuestos) tengan que pagar la sin lugar a dudas desorbitada cifra de dinero a lxs abogadxs de lxs acusadxs.

Ante la ola de críticas que desde las masas se han lanzado contra el gobierno por éstos hechos, el señor Chadwick da la espalda a la fiscalía (con la cual el gobierno chileno estuvo desde el principio involucrado en el montaje) y se dedica a parlotear intentando desligar al gobierno de toda responsabilidad con declaraciones como la que sigue: “A nosotrxs como gobierno nos hubiese gustado que el juicio siguiera para efectos de poder haber aportado, revaluado y que hubiésemos tenido una interpretación jurídica distinta, pero no nos queda más que respetar la acción de los tribunales”.

Hay un viejo dicho pirata que dice así: Cuando el barco se hunde, las ratas son las primeras en abandonar la nave. Connotaciones especistas y anti-ratunas aparte, es una gran verdad y si no, que se lo pregunten al portavoz del gobierno chileno.

En fin, nada más. En los próximos días según lxs compañerxs se procederá a tratar en el juicio la vinculación de Felipe Guerra en el atentado donde perdió la vida el compañero Mauricio Morales, a causa de la detonación prematura del artefacto explosivo que éste transportaba (a Felipe le acusan de acompañarle esa noche).

Seguiremos difundiendo.
Absolución total para lxs 5 compañerxs, justicia (callejera) para el "sapo" Fuentes Aliaga y fin a la ley anti-terrorista y a los montajes.