"A la vida es necesario brindarle la elevación exquisita, la rebelión del brazo y de la mente" Severino Di Giovanni.

sábado, 14 de enero de 2012

Texto: "Ni evasión ni escapismo: por una felicidad construida en libertad", por el Grupo anarquista Pirexia

Un nuevo texto de crítica al consumo de drogas que me parece además interesante por su crítica no sólo a la droga como instrumento alienante, perverso y con fines de control social, sino también a la división que esta sociedad neurótica y psiquiatrizada realiza entre el tiempo de trabajo y el mal llamado tiempo libre, en el cual el/la individux es "libre" para escoger en qué desea gastarse el dinero que ha ganado de forma patética asumiendo humillaciones, prepotencia, explotación y jornadas laborales extenuantes que necesita sobrellevar a base de psicofármacos y pastillas para el dolor (que también son drogas, ojo, pero con receta médica). No obstante, su actuar sigue estando delimitado por los parámetros de un rol, el cual cambia de productor/a a consumidor/a en cuanto sale del trabajo y ya no produce, sino que consume, compra, acumula para sentir que esa rutina vacía tiene algún sentido, espectador/a pasivx de sus días, esclavx del tiempo y la resignación por todos los sueños secuestrados por la mercancía buscando la felicidad en sucedáneos de auto-estima.

Estaría bien por tanto que el texto sirviese para generar debate (o un cuestionamiento personal de cada unx) en torno a estas dos cuestiones. El consumo de drogas (razones, consecuencias, incoherencias implícitas en él con respecto a nuestros discursos o supuestas ideas...) y la organización del espacio-tiempo de nuestra vida cotidiana por el capital (el "tiempo libre", los horarios, los lugares de consumo, como elementos de control y de domesticación).

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Lo que hoy se practica bajo el nombre de fiesta es una de las opciones mayoritarias en esta sociedad para evadirse de una realidad aciaga y destruir, de paso, todo lo que pueda convertirnos en personas libres. Para empezar, toda la fiesta está dirigida al consumo de drogas (legales o ilegales), sobre todo alcohol y cannabis, pero también cocaína, speed, anfetaminas, drogas de diseño, alucinógenos, etc. Siendo, por lo general, el alcohol y el cannabis las puertas de entrada hacia el policonsumo de otras sustancias. No hay más que probar a “ir de fiesta” sin tomar ningún tipo de droga, ni siquiera alcohol; la mayoría de las personas encontrarán que la denominada fiesta no es para nada divertida.

Al estar todo dirigido hacia el consumo de drogas, la persona se encuentra con una percepción alterada de la realidad, por lo tanto, su conciencia se ve alterada. Esto es importante en tanto en cuanto es una forma de control: si la realidad no me gusta, en lugar de afrontarla y hacerme consciente de cómo funciona el mundo que me rodea para transformarlo (lo cual resultaría doloroso), altero mi conciencia tomando sustancias que, por un lado me hacen sentir placer o eliminan el displacer y, por otro, me alejan de esa realidad que no me gusta. Así, se puede soportar de nuevo otra semana más de explotación laboral, de pedagogía autoritaria, de control social, etc. Por otro lado se convierte en una práctica totalmente individualista, que nos aleja de las demás personas. No hay más que ver lo que es una discoteca: una enorme sala en la cual la gente se apelotona, pero la música está a un volumen tal que no se puede hablar si no es gritando, por lo tanto, las relaciones se reducen a bailar en solitario, a pesar de estar rodeadx de gente. Es decir, por un lado se altera la percepción de la realidad, y, por el otro, las capacidades relacionales. En este estado, difícilmente podrán las personas identificar los problemas de esta sociedad y trabajar colectivamente para construir una sociedad nueva; además, como hemos dicho anteriormente, tampoco lo necesitarían ya que escapan durante el fin de semana de la realidad, liberando así toda la tensión que les pueda producir un mundo que no gusta a nadie y pudiendo afrontar otros cinco días más de realidad institucionalizada.

Sin embargo, abogar por la desaparición de la diversión sería absurdo, ya que el ser humano necesita divertirse. Por otro lado, si la diversión concebida tal y como se concibe hoy, es un potente instrumento de adormecimiento de masas, sería interesante redefinir el concepto de diversión convirtiéndola en algo auto-construido, consciente, agradable, relacional, creativo y activo. Y, llegando a este punto, creado un nuevo concepto de diversión basado en una actividad creativa y consciente, surge otra cuestión: ¿Dónde está la línea que delimita a estas actividades de las actividades que consideramos “trabajo”?. ¿qué es, para nosotres, el trabajo y qué es la diversión?.

Actualmente vivimos en una dinámica social en la que estos conceptos están claramente separados: lo que se conoce como trabajo es esclavitud asalariada, algo alienante, duro, sacrificado y muy poco gratificante; en contraposición a este concepto de “trabajo = esclavitud” aparece el concepto del “ocio” como tranquilidad, evasión y distensión, para poder, precisamente, continuar soportando lo insoportable. Sin embargo, ¿corresponde esta noción capitalista de “trabajo” al sentido que cobra el trabajo en el ámbito libre y consciente propio de una lucha libertaria?, ¿o incluso al sentido que cobraría en una sociedad verdaderamente libre?.

Nosotrxs, contrarixs a la alienación del/de la individux, que luchamos y abogamos por la capacidad de auto-gobernarnos en el día a día, entendemos el trabajo como una actividad creativa y gratificante: a lo que se denomina trabajo nosotrxs lo llamamos esclavitud. Es este nuevo concepto de trabajo lo que realizamos en nuestra lucha del día a día. Un trabajo que, si bien conlleva momentos de mucho esfuerzo, agotadores y no exentos de frustración (en manifestaciones y piquetes, en toda lucha que emprendemos para combatir situaciones opresivas, injustas y totalmente indeseadas), también aporta momentos constructivos, edificantes y gratificantes (en cada acto que culmina con éxito, en cada jornada de encuentro que realizamos en la que compartimos nuestros conocimientos, nuestros intereses, nuestras inquietudes y nuestros posibles proyectos, etc.). En un entorno así, en el que el trabajo ya no es un antónimo obligado de la felicidad, ¿qué espacio merecen ocupar el ocio, y la evasión?.

Como anarquistas, consideramos la lucha por la libertad como parte de nuestra esencia, de nuestra propia vida. No la relegamos a un “hobby ocasional” con el que desahogarnos después del trabajo, ni tampoco la categorizamos como un “trabajo necesario, pero duro y fatigoso” del que necesitemos desconectar con jornadas intensivas de ocio despolitizado que nos haga la vida más llevadera.

Nuestra lucha, nuestras ideas, son algo nuestro, algo auto-construido e intrínseco a nosotrxs, algo que nos enriquece y nos hace crecer como personas: no queremos evadirnos de ellas sino permitir que se hagan cada vez más fuertes y ganen terreno al Estado. Por ello, en contraposición al ocio despolitizado y vacío de contenido, abogamos por la necesidad de aumentar los espacios de lucha, de libertad y creatividad. Espacios ideologizados que nos permitan seguir creciendo individual y socialmente. Consideramos que la felicidad ha de residir en esa libertad conquistada día a día y no en la evasión.

Es por esto que no queremos crear ni promover la ilusión de un ocio falsamente alternativo que siga reproduciendo los mismos esquemas del ocio capitalista, que siga siendo la diversión por la diversión y que no tenga en la práctica pretensiones más allá de la evasión y el desahogo. No queremos crear espacios de alienación y consumo que nos hagan más soportable la vida dentro de este sistema: queremos espacios de reflexión, conciencia y convivenciales que nos permitan avanzar en la lucha contra lo que nos oprime y por nuestra libertad y no nos cabe duda de que es en este marco de solidaridad, de creación y de conquista de nuestras libertades en el que encontramos y disfrutamos realmente de una verdadera felicidad, una solidaridad y una lucha que no consideramos en absoluto agotadora, sino liberadora y esperanzadora y de la que, por tanto, no queremos ni necesitamos evasión ni descanso.

Porque no necesitamos ocio cuando convertimos nuestra vida en algo creativo y gratificante, cuando ganamos terreno a la esclavitud.


Letra:

Dormidx, cansadx, drogadx y demacradx
así te quiere el Estado
consumidx, perdidx, censuradx y encerradx
así te quiere el Estado
debemos ser como marionetas
y obedecer todas esas turbas
impulsadas a seguir una vida
carente de fuerza y de rebeldía

Debemos ser esxs tolerantes
que se agachen cuando tengan delante
cualquier tipo de autoridad
y que nunca crean en la libertad

Asustadx, insegurx, comprando y trabajando
así te quiere el Estado
cambiadx, frustradx, de tu cuerpo eres esclavx
así te quiere el Estado

Debemos ser como maniquís
modelos perfectos del Capital
pero tú no te dejes influir
en este mundo no todo es presumir

Rompe los límites y las barreras
saca de tu mente prejuicios y cadenas
líbrate de aquel carcelero
que etiqueta todo tu cerebro

Cercado, observado, anulado y encarcelado
así te quiere el Estado
cercada, observada, anulada y encarcelada
así te quiere el Estado
¡Muertx!