"A la vida es necesario brindarle la elevación exquisita, la rebelión del brazo y de la mente" Severino Di Giovanni.

martes, 24 de enero de 2012

Al menos 7 personas asesinadas y cientos de heridxs en la comunidad de Pinheirinho (Sao Paulo)

Este domingo y lunes de madrugada, la brutal represión del Estado brasileño se ha abalanzado sobre las cerca de 9000 personas sin techo que habitan la comunidad de Pinheirinho (Sao Paulo), donde desde hace 8 años, más de 1.600 familias okupan los terrenos de una empresa quebrada como protesta contra la permisividad de las instituciones ante la corrupción y los intereses especulativos y como vehículo para reivindicar un lugar digno para vivir. De las cerca de 9.000 personas que habitan Pinheirinho, al menos 2.600 son niñxs. Con el tiempo, la zona ha ido transformándose en un poblado de casas improvisadas, a merced de la represión. No obstante, la resistencia de sus habitantes ha sido ejemplar hasta ahora, y lo sigue siendo.

Unxs 2.000 efectivos de la corrupta Policía Narcotrafic... perdón, de la respetable Policía Militar brasileña, asaltaron siendo las 6:00 de la mañana el poblado, despertando entre gritos y violencia a todo el mundo tanto con efectivos a pie, que usaron contra lxs pobladorxs indefensxs gas lacrimógeno, gas pimienta, porras y balas de goma (y de fuego) como con varios helicópteros, que usaban para rociar a la población con gases desde el aire. La violencia ha sido extremadamente grave y puesto que la zona ha sido totalmente sitiada por la policía (nadie puede entrar ni salir salvo que quiera ser objeto de severas consecuencias, es decir, que te peguen cuatro tiros por hacerte el/la héroe/heroína), la cifra exacta de heridxs y asesinadxs no ha trascendido por el momento. Sin embargo, algunos organismos afines a la causa de lxs pobladorxs hablan de al menos 7 personas muertas y cientos de detenidxs y de heridxs, en diferentes estados de gravedad. 

El abogado de lxs pobladorxs, que también fue blanco de la represión policial, habló con ellxs y les transmitió que el desalojo carecía de legalidad pues se contradecía con la decisión que sus superiores habían tomado  de suspender al menos temporalmente la intervención policial, después de que el pasado 9 de Enero, lxs pobladorxs reclamasen el lugar como su hogar. Es asqueroso que digan que el desalojo contradice la legalidad porque entra en conflicto con las promesas que, como siempre en papel mojado, hicieron los cargos políticos a comienzos de mes y no porque éste se produjese a balazos y golpes dejando a 7 muertxs, innumerables heridxs y centenares de detenidxs cuyo único crimen fue violar el status-quo de lxs ricxs para reivindicar su derecho a la existencia y a la dignidad en un mundo que ya les ha excluido y dado la espalda por no nacer con una barra de pan bajo el brazo.

Cuando las leyes amparan sólo a asesinxs, terroristas, acaparadorxs y criminales, saltárselas se convierte en una cuestión de justicia social y de supervivencia.

Además de la crítica situación que viven en el Pinheirinho, en algunos medios de la prensa oficial local se anunció que la represión afectó también a habitantes de barrios cercanos que fueron blanco de la brutalidad policial por solidarizarse con lxs pobladorxs del Pinheirinho.

Ante este panorama, se produjeron estallidos de rabia en algunos puntos de Sao José dos Campos donde incontroladxs protagonizaron duros enfrentamientos con la policía con barricadas e incendiaron vehículos de alta gama. Cabe señalar que Sao José dos Campos es uno de los bastiones burgueses que el narcoEstado de Brasil posee, una ciudad en el Estado de Sao Paulo que constituye uno de los mayores focos de la investigación en alta tecnología de Latinoamérica, centrándose allí sectores metalúrgicos, automovilísticos, fabricantes de material bélico y el mayor complejo aeroespacial de toda América Latina. Este exclusivo paraíso urbano hipertecnológico y de aparente bienestar contrasta, sin embargo, con la grave situación que atraviesan lxs habitantes de determinados barrios de Sao Paulo y de Brasil, donde la gente, recluida en la precariedad del ghetto, hace lo posible por llegar al día siguiente, entre corrupción, narcotráfico, prostitución, abusos de autoridad por parte de la policía, lxs terratenientes y las mafias, tiroteos y miseria. Otra más de las consecuencias de este capitalismo salvaje que encuentra su expresión más cruenta en Latinoamérica, donde las dictaduras títeres del neoliberalismo norteamericano han establecido sus laboratorios para probar en masas humanas las políticas que poco a poco van extrapolando al resto del globo.

La zona continúa en tensión y lxs pobladorxs se han aprovisionado de protecciones para sus hogares, improvisando barricadas con maderas para intentar resistir ante el más que seguro regreso de las fuerzas "del orden".

Yo extraigo la info de La Haine (Aquí) donde podéis encontrar más información y comunicados.

CAPITALISMO = TERRORISMO.
ASESINXS. SIN JUSTICIA NO HABRÁ PAZ.