"A la vida es necesario brindarle la elevación exquisita, la rebelión del brazo y de la mente" Severino Di Giovanni.

jueves, 22 de diciembre de 2011

A.N.A. - Decide en tu vida

No aprendemos a desarrollarnos autónomamente. Sólo nos preparan para ganarnos el derecho a delegar en otras personas o en máquinas nuestras responsabilidades y nuestros esfuerzos. No nos enseñan a cultivar un huerto para tener comida para todo el año, pero en cambio aprendemos a ir al supermercado donde una cajera sonriente nos vende vegetales transgénicos. Nadie mira ya la composición real de los productos que consume y los consume porque en la tele han dicho que debe hacerlo, ignorando las consecuencias de comer basura pre-cocinada, repleta de conservantes cancerígenos, congelada y envasada, para finalmente ser transportada por tierra, mar y aire hasta la estantería de la sección de alimentación del centro comercial (y por supuesto, no tenemos alternativa a esa basura precocinada, pues cada vez es más complicado y mucho más caro encontrar productos de calidad o un terreno donde producirlos unx mismx). No nos enseñan a lavar la ropa, pero sí a comprar una lavadora y darle a dos botones para que ella lo haga por nosotrxs, derrochando agua y enviando por el desagüe los restos del detergente que irán derechitos a contaminar un nuevo rincón de este planeta-vertedero. Tampoco nos educan para intercambiar conocimientos con aquellxs que nos rodean, aunque somos adiestradxs para pisotearles en nuestro intento de cobrar un status a ojos de una sociedad movida por la apariencia. Han reducido nuestras relaciones a una obra de teatro donde representamos en función de  la necesidad de cada momento y espacio, sonrisas de usar y tirar guiadas siempre por lo que otrxs esperan de nosotrxs, nunca por nuestros deseos verdaderos, negándonos a nosotrxs mismxs, haciendo el papelón en el espectáculo, condenadxs a la frustración por no poder ser lo que queremos. Han convertido los paisajes en vías del tren y ríos con cauces artificiales y ya no podemos ir caminando a los sitios lejanos, deleitando nuestros ojos con paisajes vírgenes y cielos limpios, aprendiendo a valernos del entorno para buscar refugio y protegernos. Ahora hemos de coger un coche, un avión, un tren para ir de un lugar a otro, pagando para dormir en hoteles o pensiones de mala muerte mientras que para hacer ejercicio pagamos el gimnasio y no caminamos ni tan siquiera para subir las escaleras del edificio (total, un ascensor lo hace por nosotrxs).

Podría poner más ejemplos pero la verdad es que este tema ya se hace muy pesado y, aunque algunxs lo nieguen/neguéis, en vuestro interior sabéis que no miento y vuestra reacción os delata cuando afrontáis comentarios de este tipo. Negáis una y otra vez con la cabeza pero os desesperáis intentando cambiar de tema porque duele oír algo que no sean patéticas excusas para justificar vuestro silencio. El dinero no da la felicidad, pero la ignorancia sí.

La cuestión es que, a través de los mecanismos que nos van robando la vida a medida que crecemos, desde la familia hasta la escuela, el instituto, la universidad, el trabajo o nuestro círculo de amigxs, nos condicionan para aceptar lo existente y resignarnos a la catástrofe. Representamos una vida que no es nuestra, que les pertenece a la iglesia, al banco y al Estado. La publicidad dicta nuestros anhelos y pasamos media vida estudiando para trabajar la otra media y ganarnos así el acceso a esos deseos vacíos y artificiales que embaucan ánimas en pena cuya vida se disuelve entre escaparates y oficinas.

Algunxs seguimos preguntándonos si todo ésto encontrará final algún día, si tiene sentido seguir con la lucha o si por el contrario todo está ya perdido, si el tiempo de las ideas románticas ha muerto y sólo nos queda librar una guerra que estábamos destinadxs a perder antes incluso de tomar parte en ella. Pero bueno, dejemos el pesimismo para cuando vengan tiempos mejores. No matarán nuestros sueños, perderemos esta guerra, pero no seremos quienes mañana se lamenten por no haber intentado sembrar respeto, libertad, igualdad, justicia social, amor y dignidad en un campo antes sembrado de ilusiones y cuya tonalidad grisácea sólo recuerda hoy a las ruinas de un mundo que se derrumba y que nos aplastará entre sus escombros si no hacemos algo lo antes posible para huir del manicomio por cuyos pasillos vagamos en círculos desde hace mucho, mucho tiempo.

"La publicidad nos hace desear coches y ropas, tenemos empleos que odiamos para comprar mierda que no necesitamos. Somos lxs hijxs malditxs de la historia, desarraigadxs y sin objetivos. No hemos sufrido una gran guerra, ni una depresión. Nuestra guerra es la guerra espiritual, nuestra gran depresión es nuestra vida. Crecimos con la televisión que nos hizo creer que algún día seriamos millonarixs, diosxs del cine o estrellas del rock, pero no lo seremos y poco a poco lo entendemos, lo que hace que estemos muy cabreadxs" El club de la lucha


A.N.A. - Decide en tu vida

Letra:

Ocho horas pasas trabajando
un par de ellas en el trayecto
ocho más para dormir
y para comer echas otras dos
haces las compra y la comida
lavas la ropa, después la cuelgas
limpias la casa, te pones guapa
después te duchas y te relajas
en el sofá de tu casa miras la tele ensimismada
un par de horas te dejan libre y de la tele eres esclava
¿hace cuánto que no paseas por un campo lleno de estrellas
con nubes claras y un cielo abierto
lejos del cemento? 
¿hace cuánto que no bailas sin vergüenza, despreocupada? 
¿hace cuánto que no amas, miedo alguno con esperanza?
¿hace cuánto que no miras a los ojos de las personas 
que no les gusta su rutina, ni sus vidas?
¿hace cuánto que no cantas, que no gritas, que no piensas 
que planteas, que valoras, que te inquietas o que sueñas?
y si te das cuenta, y si te da rabia
que nunca te han dejado pensar por ti misma
sólo sigues un camino premeditado por el Estado
para que saquen más dinero de tu monedero
y quiero que te des cuenta y quiero que te de rabia
deseo que pienses, deseo que luches
deseo que hagas y no les escuches
no te quedes quieta, no hagas lo que quieren
piensa por ti misma y decide en tu vida
piensa por ti misma y decide en tu vida