"A la vida es necesario brindarle la elevación exquisita, la rebelión del brazo y de la mente" Severino Di Giovanni.

jueves, 22 de diciembre de 2011

El pasado no importa, el futuro no existe

Texto repartido por gente de la editorial "La felguera" (más info aquí) durante unas jornadas realizadas en la Casa encendida (un espacio "cultural" financiado entre otras entidades por el banco CajaMadrid, que trata de vaciar de contenido toda expresión política/artística disidente a través de la integración de éstas en sus programas, acompañadas de otras formas de "arte" en las que no hay contenido más allá de la fotocopia de otra fotocopia) acerca de John Cage. En el texto se afirmaba que el arte, de existir, existe en un contexto que lo vacía de contenido a priori incluso de poder ser, deviniendo por tanto en mercancía estéril y productiva para contentar a espectadorxs pasivxs que observan una muestra de arte sin comprender del mismo modo que observan el transcurso de sus propias vidas, con el deseo de intervenir sometido ante el temor a la reacción represiva posterior a la expresión. Tal panorama invita a la destrucción de la cultura del consumo, de la vida mediada y el arte unilateral, el anti-arte como elemento revolucionario en tanto que niega y sabotea el concepto y funcionamiento de la realidad y sus estructuras originando una ruptura de duración indeterminada en el momento presente a través de la cual un grupo de individuxs le arrebata al capital un espacio-tiempo a priori convertido por éste en mercancía y que transforman en una pausa, en cuyo interior confluyen y tienen lugar una serie de circunstancias y acciones que convierten esos instantes en caos, en el desorden dentro del orden sustentado mediante la contención artificial y descafeinada de la revuelta, inevitable por otro lado en un mundo donde la gente vive un reality-show emitido en constante redifusión, en un teatro absurdo y devastado por el desencanto de una vida vacía. Y es que... al igual que ver un cuadro que no comprendemos y dárnoslas de crítico elitista de cualquier magazine de letrina sólo nos engaña a nosotrxs mismxs, considerar como Vida el tener que consumir para seguir sonriendo, también.

Incendiemos los teatros, los museos, las galerías de arte y representemos sobre sus escombros la más bella de las danzas, entre llamas y pasiones al fin vividas directamente. El arte está muerto, pero lxs espectadorxs somos necrófilxs.

"La totalidad de la vida post-moderna está mediatizada por una serie de abstracciones. La creatividad, el placer, la imaginación y el deseo, tienen un papel que jugar en el mantenimiento del sistema capitalista" Extracto de "Neoísmo, plagiarismo y praxis" de Stewart Home, concretamente de la parte "El deseo en ruinas" del artículo "Karen Eliot".

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“Cuando apartamos la música de la vida lo que obtenemos es arte” John Cage

1.- El/la artista, ensimismadx en el caduco concepto de lo hermoso, representa hoy el más firme exponente de que la libertad existe porque, lejos de definir con sus actos un mapa del territorio (como el actual) de progresiva aniquilación, mantiene su status por medio de una ilusión alimentada. La mayor de las violencias es la de la apariencia, porque niega el asalto e incapacita la respuesta. Y esa quimera sustenta un sistema que debe ser radicalmente transformado. No es la opresión la que perpetúa esta violencia, sino que es la ilusión de la libertad la que mantiene el tambaleante y viejo barco a flote y libre del azote de la tormenta. Lejos de trabajar por y para la vieja aspiración de edificar la vida, el/la artista se mantiene distante de ella en su modo de hacer las cosas, en su espíritu y, por supuesto, en sus intenciones. Un ejemplo: el pasado año vimos cómo el Paseo de la Castellana se llenaba de una suerte de poema dadaísta compuesto por centenares de palabras repartidas aleatoriamente sobre un techo de luz. La palabra “asesinato” convivía con “compras”. ¿Queréis arte moderno?, ¿cuáles son esos deseos que se encuentran suprimidos y que el arte los visibiliza?.

2.- El/la artista modernx, aún hoy, vive por y para esos cementerios de la contemplación pasiva y la separación de la vida llamados “museos” nacidos junto a la burguesía moderna, depende de la industria cultural, es decir, del capitalismo avanzado y su maquinaria de ocio. Vive de expectativas y mide su obra según los valores del mercado (críticxs, revistas especializadas, etc.). No hace por hacer sino que desea triunfar y actúa según su “éxito”. Su coartada, aquella que enarbola con un vano orgullo como realizador/a independiente de un arte que dice ser provocador, no deja de ser tan fútil como falsa. Y lo sabe, porque ha conocido de la aniquilación del arte hace más de noventa años cuando Duchamp les arrojó su retrete a lxs críticxs y aquellxs valoraron tal acto según los cánones de la belleza. Por supuesto, se equivocaron. A partir de ahí no hacen falta más discursos, ni tampoco más manifiestos, pero parece que todavía los vientos nos traen, diariamente y de la mano de nuestrxs peorxs enemigxs, la cansina fanfarronería del arte moderno. Desde entonces ya no hay más arte, pero si más aventura. Debemos liquidar el arte “para hacer posible que todo el mundo sea creativo. Es nuestra obligación convertirnos en auto-destructivxs de una manera constructiva. Debemos liquidar, no sólo nuestra función como artistas, sino también el sistema del arte” (1). Fin.

3.- El arte debe plantear su urgente desaparición. Su crítica es la crítica. La urgente muerte de su cuerpo, que se resiste a ser cadáver cuando ya no tiene nada que decir, no la reclamamos para que con éste desaparezca la música, la pintura o la arquitectura, sino para que se integre en la vida misma como un todo que se expresa en un mundo libre. En un mundo donde costará distinguir lo que hoy se conoce como arte del nuevo y maravilloso escenario, de la misma vida cotidiana. Si el arte se descompone es porque camina bajo el mismo paraguas que el propio sistema. Nosotrxs trabajamos para acelerar ese derrumbe. Derribado el sistema = derribado el arte y viceversa.

4.- Tinguely construyó maquinas que se autodestruían a sí mismas. No podemos menos que sonreír ante la seductora imagen de aquel puñado de espectadorxs que corrieron despavoridxs cuando a punto estuvo de causar un enorme incendio en el Museo de Arte Moderno de Nueva York con uno de sus artefactos. Pero hay más, hubo mucho más: Gutai disparó sobre un cuadro, Baudelaire llamó a la coalición de las fuerzas del mal y a pactar con el diablo, lxs dadaístas alemanxs enarbolaron la bandera del comunismo militante a la vez que proclamaron que “el arte está muerto” lanzando vivas a “los mecanismos de Tatlin”, lxs letristas anunciaron una revolución a escala mundial, Cage recibió la influencia del anarquista individualista Max Stirner y de ahí parte de su filosofía (si, era un filósofo, un creador/inventor y no un artista), ZAJ tuvo la valentía de hablar en una escena en la que nadie lo hacía y, además, hacerlo de forma escandalosa y el “artista” fluxus Flynt formó piquetes de protesta frente a los museos bajo el duro frio. ¿Y ahora?, ¿cómo se expresa el arte experimental?. Arte callejero al servicio de las instituciones, sustentado y promovido por éstas, artistas de vanguardia diseñando habitáculos inmundos y edificios aburridos, ciudades en las que su aspecto aliena. Casi nada invita a la sorpresa, al horror, a lo inesperado, a la aventura y al juego.

5.- Es curioso como aún la incómoda pregunta acerca de, si acaso, el anti-arte no es otra forma más de arte, no puede ser respondida. ¿Qué teme el arte moderno?, ¿negarse a sí mismo?, ¿negar su devenir?. Quizás. Lxs artistas contemporánexs, desde que descubrieron algo más allá de los libros de arte y las escuelas de bellas artes (es decir, la vida misma) temen pronunciar la palabra “artista”. Y lo hacen porque ya intuyen el fraude, pero son incapaces de salir de su prisión. Desean ser más transgresorxs e innovadorxs, pero se copian a sí mismxs y se mueven en la dirección opuesta a la experimentación de Cage. Lxs artistas, igual que Sísifo (2), trabajan desde la inutilidad pero en el campo de lo pretendidamente revolucionario. Su publicitada “modernidad” es el eco del discurso de la organización dominante, del pastiche, de la separación consumada y de la mercancía. Nadie que se autoproclame como “artista” camina en solitario.

6.- Si experimental es la ejecución de una acción que carece a priori de un resultado conocido, entonces el actual arte experimental (tan previsible, tan aburrido) se mueve seguro de su repercusión: es reaccionario y clasista. Peor aún: es conservador porque no sorprende.

7.- El gran periodo en el que las vanguardias en la periferia del arte (1909, fecha del Primer Manifiesto del Futurismo, hasta 1972 con la autodisolución de la Internacional Situacionista o, si se quiere, varios años más tarde con el auge y derrumbe del punk como fenómeno contracultural y última expresión rompedora en el terreno del arte durante el siglo pasado) hoy debe servir para no repetir. El fenómeno de la recuperación es tangible a todos los niveles y afecta a la percepción que tenemos de nuestra historia. Al igual que el tratamiento desarticulador y fraccionado que se hace de la violencia futurista o de la anarquía de dadá, el arte moderno muestra los restos del naufragio desde la nostalgia y la auto-complacencia. El siguiente paso será la superación, no la emulación, de todos los –ismos. Y como última utopía: la supresión del arte.

8.- La falta de difusión en el Estado español de ciertas obras de Cage o de buena parte de su pensamiento responde al mismo propósito que subyace bajo la pobre presentación que se hace del surrealismo en los libros y enciclopedias sobre historia del arte. Al presentarlo todo como “movimientos artísticos” su dispositivo incendiario se disuelve en medio de una concepción meramente estética. No plantea, como así sucedió, que el primer surrealismo fue enemigo de la concepción burguesa del arte, trascendió los conceptos de belleza y poesía, negó la literatura y abierta y apasionadamente militó en la disidencia política. Estos planteamientos resultan incómodos para aquellxs que desean presentar una fácil, digerible y exenta de complicaciones historia del arte.

9.- Dinamitadorxs, terroristas culturales y poetas que no escriben poemas han hecho ya su juicio: desean con locura la destrucción del arte y el final del/de la “artista” como tal. Y esa locura, precisamente, será el inicio de una gran y fantástica aventura creativa.

El pasado no importa. El futuro no existe.

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(1) - Extracto de "Manifiesto de la Coalición Internacional para La Liquidación Del Arte.

(2) - Sísifo, según la mitología griega, fue rey de Corintio y condenado por Zeus a subir a un monte una pesada piedra que al llegar a la cima volvía a caer, obligando a Sísifo a terminar interminablemente su tarea.