"A la vida es necesario brindarle la elevación exquisita, la rebelión del brazo y de la mente" Severino Di Giovanni.

lunes, 26 de diciembre de 2011

El desengaño, por Alexander Escobar

Difundo a continuación el relato breve que recibí en el viejo correo electrónico del blog (si la persona que me lo envió lee ésto, te agradecería que a partir de ahora contactases conmigo a través de la cuenta unabomb@riseup.net y no a través de la de hotmail, gracias compa).

He decidido no reproducir, como trato de hacer siempre, un lenguaje en el que se haga distinción del género. Espero que el autor del texto lo comprenda.

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EL DESENGAÑO 

En estas circunstancias unx comprueba que el poder es cuestión de rating. Y que el vómito de los televisores es lo que hace a la sociedad. También compruebas que las mentiras tienen más audiencia que el desengaño. Desengañarse, para nuestro caso, es descubrir lo estúpidx que has sido durante mucho tiempo. Aceptarlo no es algo que resulte fácil: la gente estúpida es la que más ego tiene, la que más enfurece cuando la mentira queda desnuda, y con ella la estupidez que orienta sus vidas.

Aquí descubres que el internet es una mierda, que la realidad es otra; que un segundo de tacto es más eficaz que las miles de fotos y mensajes que has enviado y descargado para evadir tu soledad. A mi me basta una o dos cartas a la semana, y las fotos de siempre –incluida la del perro–. Esto no es resignación. Es resistencia de quien lee y quien me escribe contra el rating.
 
Mañana cumpliré seis meses... Solo el vómito de los televisores me incrimina, y unx que otrx encapuchadx que recibe dinero por hacerlo. El desengaño ha sido claro en responder que todo es montaje, que somos miles lxs detenidxs por predicar el desengaño. Pero la audiencia es mayor que lxs desengañadxs. Y lxs engañadxs reclaman con furia los campos de concentración que el rating tiene para nosotrxs: las cárceles que el poder vomita.

Alexander Escobar