"A la vida es necesario brindarle la elevación exquisita, la rebelión del brazo y de la mente" Severino Di Giovanni.

viernes, 7 de octubre de 2011

Las escuelas e institutos son fábricas de esclavxs.

El texto a continuación se titula "Profesores verdugos" y fue extraído del blog de Revista Anarquista Abordaxe (aquí, en galego) que a su vez lo extrae de Afilando nuestras vidas (aquí).

He traducido al castellano y he tratado de no reproducir un lenguaje sexista.

Aquí os lo dejo:

PROFESORXS VERDUGXS.

La enseñanza moderna se constituye a partir del S. XIX con el fin de acabar con un problema creciente de deterioro del orden público.

Como decía Ferrer i Guardia, la enseñanza es un artefacto para domesticar, la mejor forma de "subjetivizar" a la juventud conforme a las necesidades de reproducción del sistema.

Todas las formas de pedagogía siguen el manual de "para educar es necesario encerrar", todas parten del encierro y luego intentan amenizarlo. Fuera de los muros se aprende la vida cotidiana, la interacción social, los viajes, la auto-pedagogía... la educación tiene que ser como un regalo.

La enseñanza obligatoria, "recluída", no puede basarse en confinar a lxs jóvenes y amenazar a lxs padres para hacerlxs cómplices del confinamiento en los centros, aniquila la curiosidad, moldea al estudiantado en la aceptación de la jerarquía, de la autoridad. La escuela actual es un simulacro de libertad, la normalización de las relaciones del dominio. Pretende superar los modelos autoritarios y paradójicamente perfeccionar el funcionamiento represivo de la institución. Tiene como finalidad convertir al/a la estudiante en un/a cómplice de su propia coerción, en su propix policía y en el policía de todxs sus compañerxs, contribuyendo con la sociedad de la vigilancia.

Los clásicos exámenes (trascendentales, repetitivos...) son sustituídos por pruebas menos dramáticas pero que siguen calificando actitudes, capacidades, destrezas... El eje central de la educación es la calificación, da igual que sea bajo otro nombre (trabajos, participación...).

El/la maestrx  (aunque se rebele contra la institución) es el/la encargadx de administrar la agresión y la violencia simbólica y erigiéndose como la dictadura de un/a sabix buenx se sitúa por encima de lxs estudiantes muchas veces casi a modo de salvador/a. Si el/la maestrx impone nuevas dinámicas asamblearias, lxs alumnxs no tienen otra que estar agradecidxs y comenzar a ejercer un poder que les fue concedido. No es que se conquistase esa libertad, es el/la maestrx el que realiza una concesión de su poder ajustado a unos moldes creados por él/ella. Es la concepción "estática" de la libertad, lxs jóvenes ya no pueden recrearla, reinventarla.

Todas las escuelas deben ser destruidas, estamos hartxs de mecanismos para obedecer, de la organización coercitiva del espacio y el tiempo, que en el futuro dictará quién ocupará los papeles jerárquicos según la ley de quién mejor se adapte. Fomentando el orden del mañana, moldeando e interviniendo policialmente en la conciencia de lxs estudiantes.

La escuela democrática cree en el éxtasis de la producción, en la lógica de mercado, fomentando la ideología de la competitividad.

Destruyamos la escuela, bajo ese umbral intocable, incuestionable, mostremos su verdadero rostro, desvelemos sus intenciones. La represión que ejerce es muy buena, ha conseguido que las víctimas tomen las riendas de su propia condena y así se evita la sobreutilización represiva de algunos fascismos.