"A la vida es necesario brindarle la elevación exquisita, la rebelión del brazo y de la mente" Severino Di Giovanni.

lunes, 31 de octubre de 2011

Documental El Forat (el agujero)

En un momento en el que la xenofobia policial, el canibalismo social y la precariedad se han ido adueñando de este barrio, me gustaría dejar por aquí este documental, el cual relata el origen de la situación de esta zona de Barcelona.

Fue entre los años 2000 y 2003 cuando los intereses especulativos de la inmobiliaria PROCIVESA, encargada de re-estructurar diferentes zonas de la Barcelona vieja, centraron sus codiciosos ojos en esta zona. Expropiaron a muy bajo precio varias manzanas de la Ribera, derribando luego las viviendas y dando origen a un enorme descampado, tierra de nadie que recibió el infausto nombre de Forat de la Vergonya (el agujero de la vergüenza).

Surgían entonces las primeras protestas vecinales que denunciaban los aspectos de la otra cara del suculento pastel que inmobiliarias y poderes públicos se habían adjudicado: las obras de las nuevas viviendas nunca terminaban y las excusas rozaban ya el surrealismo, las autoridades abandonaban a su suerte a un barrio ya de por sí castigado y de tradición precaria, lxs vecinxs realojadxs en pisos nuevos tenían que aceptar contratos donde les eran negados varios de los derechos que a priori poseían...

En las fechas navideñas que daban paso al año 2002, un grupo de vecinxs plantó justo enfrente de la última manzana habitada que se encontraba pendiente de ser derribada un abeto de navidad que se convirtió en símbolo de la resistencia vecinal del barrio y que tenía como objetivo reivindicar en aquel lugar una zona verde que chocaba con los planes del ayuntamiento, el cual ya había pensado en colocar allí un gran parking y apartamentos pequeños para estudiantes.

Pronto el abeto fue cortado y la indignación vecinal fue creciendo dado que muchxs identificaban a PROCIVESA como la responsable de la tala. De los balcones colgaban pancartas con lemas como "Fora especuladors del barri!!", "¡los vecinos queremos zonas verdes!" o "derecho a contratos indefinidos" y otro abeto fue sembrado. Días después, el abeto había muerto, completamente seco. Alguien lo había envenenado. Fue entonces cuando de manera paralela a un tercer abeto navideño plantado irónicamente en pleno mes de Mayo, la inmobiliaria aceleró los ritmos de derribos recurriendo a prácticas brutales para con lxs vecinxs que osaban oponerse. Un grupo de jóvenes y no tan jóvenes llegó entonces al barrio y empezó a okupar las viviendas que la inmobiliaria todavía no había derribado.

Nerviosa ante la posibilidad de que sus planes se fueran al traste, la inmobiliaria comenzó a requerir la presencia policial que con tal pretexto, se hizo cada vez más notable, constante y violenta. Ahí nacía un movimiento de desobediencia que hoy aún vive en los corazones de muchxs de lxs vecinxs de Barcelona que se niegan a asumir la imposición de un modelo de ciudad turística donde consumo y lujosos carteles de neón iluminan calles grises, repletas de control social y vacío pero perfectas para el modelo de ciudad que el capitalismo había pensado para la nueva Barcelona y que lograría a través de un urbanismo cada vez más carcelario y la represión cada vez más generalizada a lxs habitantes de los barrios más precarios que subsisten en las ruinas mientras en Bonanova o Jardinets de Gracia la crisis sólo aparece en sus caros televisores.

Detrás de esa imagen propagandística de Barcelona, ciudad post-moderna existe la realidad, una ciudad de tradición combativa y libertaria que ahora se limita a destino de vacaciones para reyes y papas donde los barrios pobres desaparecen en silencio (¿en silencio?) para dejar paso a la Barcelona de lxs ricxs, que es la Karcelona de lxs excluídxs, de lxs pobres, lxs yonkis, las putas y lxs que no tienen para llegar a fin de mes.

Nota: Para ver el documental mejor, recomiendo hacerlo en pantalla completa.