"A la vida es necesario brindarle la elevación exquisita, la rebelión del brazo y de la mente" Severino Di Giovanni.

lunes, 26 de septiembre de 2011

Desalojan Kukutza III y arde Bilbao.

Texto propio redactado a partir de la información de La Haine (Aquí) y de la crónica escrita por Noélia Rodríguez y posteada en el portal Galiza Livre (Aquí, en galego reintegrado). El artículo es un tanto escueto porque tengo bastante prisa y estos días he andado ocupado. Os pido disculpas por ello y os invito a visitar especialmente el enlace de la Haine donde hicieron un seguimiento bastante completo de los hechos, contrastando la información de los mass-media y las declaraciones de varios partidos, así como reflejando con imágenes y testimonios la voz y la lucha de lxs que allí estuvieron.

Hasta hace un par de días, Kukutza era un espacio autónomo y gestionado con las ilusiones y el esfuerzo de todo un barrio. 

Recuperada de una vieja fábrica propiedad de un narcotraficante prófugo y nido de yonkis y malestar, fue okupado hace 13 años por un grupo de personas del barrio de Rekalde, en Bilbao y transformado en un soplo de aire y de vida para lxs vecinxs que pronto pudieron disfrutar de sus comedores veganos, de sus talleres de malabares, de teatro o de danza, de su gimnasio o del resto del amplio abanico de actividades que la okupa ofrecía a diario.

Pero como pasa siempre, los intereses especulativos de una minoría privilegiada y ostentosa priman por encima de la cultura libre y del deseo de un mundo distinto donde el capitalismo y sus estructuras hayan sido destruidos y donde trabajo voluntario, apoyo mutuo, asamblearismo y horizontalidad sean valores hechos herramienta, herramienta con la que construir nuevas formas de relacionarnos, de co-existir como iguales lejos de las barreras invisibles que esta sociedad carcelaria levanta entre nosotrxs fomentando avaricia, ignorancia y apatía.

Levantaba la jueza Elena Galán Rodríguez la paralización cautelar del desalojo y la orden de demolición el pasado viernes 23 y hasta allí se desplazaban las excavadoras mientras jóvenes y no tan jóvenes esperaban en la puerta su oportunidad de detener aquella barbarie y de salvar un espacio que devolvió la esperanza a un barrio consumido por el tedio y la precariedad.

Hasta la zona de Rekalde se desplazaban jóvenes y mayores con una pancarta que, con la leyenda "Voy tó morao y no me he tomao ná" hacía sátira de un pueblo con partes del cuerpo vendadas, mostrando un crudo recuerdo de la actuación de la Ertzaintza en los días anteriores cuando una masa manifestante harta de los abusos de la policía "autónoma" española decidió responder con toda su rabia dejando claro que defender un modelo tan asqueroso, desigual y genocida como éste en ningún caso les va a salir gratis.

En espacios contrainformativos como La Haine y en redes sociales como Twitter la gente comienza a hablar de agentes de la Ertzaintza entrando a golpes en los portales y pegando y deteniendo a lxs vecinxs sólo por recriminarles su injusta violencia. Se habla de policías disparando pelotas de goma contra los balcones y de varixs agentes entrando a golpe y porrazo en el hospital para intentar detener a las personas heridas intimidando ante la negativa del personal sanitario y llevándose con ellxs todos los partes de lesiones y otras pruebas que pudiesen incriminar a la actuación policial.

El ambiente que se masca es equiparable a un Estado de sitio cuando finalmente se confirma la orden de la jueza y las excavadoras entran en escena.


La policía irrumpe en el espacio y se lleva lo que quiere. Roban pertenencias de lxs habitantes del Gaztetxe y no dudan en llevarse móviles, cámaras de vídeo y todo lo que les da la gana, un hurto legal y amparado por la justicia de lxs ricxs. Mientras, fuera las capuchas cubren las caras y la revuelta convierte el barrio en un caos. Piedras y fuego responden a las pelotas y los abusos mientras los primeros datos de detenidxs llegan, más de 20 (finalmente la cifra es de 31) y las heridas son innumerables. Las cargas de los policías, con la nariz bien llena de cocaína, no se preocupan del cráneo que parten y ancianas, niñxs, transeúntes sufren sus lecciones de moral y civismo. La ertzaintza rompe las persianas metálicas de varios establecimientos y entra, efectuando varias detenciones que consigan que nadie olvide ese día, el día en el que el barrio de Rekalde perdió su derecho a la cultura por los intereses y la voluntad delirante de unxs miserables bastardxs que sin lugar a dudas, prefieren ver a la juventud en discotecas y en botellones, desperdiciando su futuro entre drogas y pasividad, que construyendo alternativas desde la horizontalidad y convirtiendo sus sueños en acciones cuyos frutos puedan ser recogidos por un mañana cada vez más combativo.

Durante la noche, por motivos desconocidos se va la luz en todo el barrio, que sólo encuentra iluminación en las barricadas. La ertzaintza saborea el temor y llama a sus amiguetes de la policía municipal y la nacional que acuden para sumarse al festival. Contenedores y barricadas cortan las calles para intentar impedir el paso a las grilleras y las tanquetas de agua pero es inútil y los disturbios se extienden al centro de la ciudad así como a la zona del ayuntamiento. 

Mientras los partidos de la izquierda burguesa se esfuerzan en calificar todo de guerrilla urbana, sabotaje y actos de violencia premeditada, varias asociaciones de vecinxs, partidos y organizaciones sociales afines al proyecto defienden que si la respuesta les parece propia de una guerrilla urbana, la metodología policial es propia de la dictadura Franquista.

Tras una pelea en el ayuntamiento, las fuerzas resistentes se dispersan por la zona vieja y reciben acogida y escondrijo por parte de solidarixs y valientes vecinxs que les abren la puerta de sus casas. La ertzaintza rompe puertas y dispara bolas de goma contra las fachadas para vengarse de tal osadía por parte de lxs vecinxs que gritan a favor de Kukutza y en contra del capital y su violencia.

La revuelta continuó al día siguiente para finalmente, dejar escombros, varias decenas de heridxs, más de 30 detenidxs y un recuerdo, el de un barrio entero en pié por una alternativa posible, el de miles de personas plantando cara a la represión y a lxs responsables de la miseria.


Que la próxima okupación dé cobijo y fuerza a los mismos deseos de libertad, igualdad y autonomía para decidir sobre nuestras propias condiciones de vida sin que ningún/a mercenarix ni ninguna pistola en la cabeza pueda impedirlo.

Seguiremos okupando las ruínas de vuestro mundo y convirtiéndolas en herramientas de la esperanza. 

Si desalojan nuestros sueños, entonces okuparemos sus pesadillas.

Que se extienda la revuelta, desalojos son disturbios.