"A la vida es necesario brindarle la elevación exquisita, la rebelión del brazo y de la mente" Severino Di Giovanni.

viernes, 15 de julio de 2011

Nueva muerte en un Centro de Menores en el Estado español. JUSTICIA PARA RAMÓN.

Según informa La haine (aquí) la pasada tarde del viernes 8 de Julio de 2011, la familia de Ramón Barros Serrano llevó a éste joven de 18 años vecino del barrio madrileño de Villaverde al Centro de internamiento de menores Santa Teresa de Calcuta en la localidad de Brea del Tajo, puesto que Ramón debía cumplir allí 12 fines de semana de internamiento. Al día siguiente a las 12:00 de la mañana su familia recibe la noticia de que su hijo había muerto en las dependencias del centro por parte de una psicóloga acompañada de dos hombres trabajadores del centro. Según la psicóloga, Ramón habría sufrido un desmayo alrededor de las 3:00 de la mañana del sábado (del viernes al sábado) y tras varios intentos del personal por reanimarlo, se disponían a llamar a una ambulancia cuando la psicóloga advirtió de que el joven ya estaba muerto.

Según la familia, les dijeron que en el momento en el que les daban la fatídica noticia a su hijo le estaban practicando ya la autopsia.

Como es lógico, la familia se presentó en el centro exigiendo explicaciones y en recepción les pidieron que esperasen a que el director pudiese atenderlxs. No obstante, ni tan siquiera fueron recibidxs por éste y además recibieron un trato frío y distante por parte del personal, aún después de haber perdido al joven Ramón en aquel centro.

Tras varias horas esperando una audiencia con el director, el tío de Ramón, evidentemente enfurecido, comenzó a gritar en el vestíbulo que quería explicaciones y ante las constantes excusas decidió llamar a la guardia civil que se presentó allí. La familia habló entonces con los agentes que les dijeron que todavía desconocían la causa de la muerte de Ramón dado que aún no se le había practicado la autopsia. Los agentes dijeron que su autopsia estaba pensada para el día siguiente, domingo 10 de Julio a las 8:00 de la mañana, sugiriéndoles que se acercasen a los juzgados de Arganda del rey al día siguiente para conocer finalmente los resultados.

Como habréis notado, ésto se contradice totalmente con la versión proporcionada por el personal del centro en la misma mañana del sábado, cuando les dijeron que en esos momentos ya se le estaba haciendo la autopsia. Ergo, o el centro de menores o los maderos mienten.

Finalmente, la familia accede a lo que les recomiendan los maderos y al día siguiente visitan a las 8:00 de la mañana los juzgados de Arganda del rey, encontrándolos cerrados. Cuando por fin abrieron, a las 10:00 y tras dos horas más de incertidumbre, son informadxs de que la autopsia, en efecto, fue realizada la mañana del día anterior como había constatado la psicóloga y que si querían, podían llevar el cuerpo al tanatorio Sur.

Ante ésto, la familia solicitó el parte de la ambulancia que asistió a Ramón pero sólo les entregaron un informe de un avance de la autopsia que contenía como única información relevante que la muerte se produjo entre las 4:00 y las 5:00 de la mañana (y no a las 3:00 como informó la psicóloga en un principio, otra mentira). Además, se indicaba también que el cuerpo no mostraba síntomas de violencia y habría muerto por "parada cardio-respiratoria" cuya causa aún estaba por determinar aunque se les informa de que algunxs apuntan a una posible sobredosis.

La familia denunció inmediatamente la situación pues les parecía extraño que Ramón, un joven sano y que no consumía ningún estupefaciente, hubiese muerto de sobredosis justo la misma noche en que fue llevado al centro.

La familia fue entonces al tanatorio de Arganda donde les insisten en que no vean el cuerpo del joven hasta que esté bien maquillado y tratado, poniendo varias trabas pese a las cuales, la familia accede a ver el cuerpo de Ramón, el cual encuentran embalsamado y en un estado que dificulta el encontrar indicios que arrojasen un poco de luz sobre las misteriosas circunstancias en las que se dio su fallecimiento.

Sin embargo y una vez ya en el tanatorio Sur, el cuerpo fue entrando en calor (dado que la temperatura de una sala de conservación como la del tanatorio de Arganda es muy inferior a la de una sala común del tanatorio) y fue entonces cuando, pasadas unas horas, la familia pudo detectar en Ramón claros signos de violencia. Sus ojos parecían haber sido golpeados con fuerza pues mostraban moratones, en su cuello había marcas de arañazos y de haber sido apretado con fuerza, además de un más que visible hematoma en su pómulo derecho. Una vez más, la realidad se contrapone a la información que le es proporcionada a la familia, puesto que en el informe de avance de la autopsia, se decía claramente que su cuerpo no mostraba rasgos de violencia.

La familia se niega entonces a que el cuerpo sea incinerado, le toman algunas fotos y exigen una segunda autopsia, autorizada por el juez al cual entregan las fotos como prueba de que su hijo sufrió malos tratos en el Centro acompañando todo ésto con las diversas mentiras que les fueron contando.

Decir que el centro dio también una versión falsa por la cual indican que la muerte de Ramón podría ser causada por una sobredosis, algo imposible dado que cuando la familia dejó a Ramón en el centro el viernes 8, él no consumía ninguna clase de estupefaciente, a excepción según declaran amigxs y familiares, de un porro de hachís de manera muy casual. Ramón NO CONSUMÍA NINGUNA DROGA DURA NI TAMPOCO ALCOHOL.

El trato recibido hasta ahora por la familia que tiene que compaginar la agonía y la tristeza de haber perdido a su hijo con una lucha desesperada por conocer las circunstancias y causas de su final, ha sido totalmente deleznable, inadmisible e injusto, buscando más el contentarles con falsos testimonios, mentiras y evasivas que darles de verdad lo que buscan, una respuesta. La única intención que esconde esta actitud por parte tanto de lxs responsables del centro como de la guardia civil e incluso el personal sanitario que atendió y procesó el cuerpo de Ramón una vez muerto no es otra que la de escurrir el bulto para así evitar en la medida de lo posible que la familia se entere de verdad de lo que ha sucedido.

Decir que el procedimiento era el siguiente. Cada viernes, personal del centro de menores recogían a Ramón en su domicilio habitual en Conde Casal y le llevaban hasta el lugar. Los domingos, a su vez, el procedimiento era a la inversa y los funcionarios, dado que Ramón se encontraba bajo su custodia, tenían la obligación de llevarle del centro de vuelta a casa, donde permanecía llevando una vida normal hasta el viernes siguiente y así hasta haber cubierto los 12 fines de semana que constituían su condena.

Sin embargo, Ramón ya había tenido las dos semanas anteriores problemas con el personal del centro que tras sorprenderle fumando un cigarrillo, decidieron negarse el domingo a llevarle a casa y dejarle tirado en la puerta del centro, sin ningún medio para hacer una llamada ni dinero para un transporte. Finalmente, no tuvo más remedio que caminar durante hora y media más o menos para llegar al pueblo más cercano donde un buen hombre le prestó su teléfono, a través del cual telefoneó a la familia que de inmediato fue a buscarle.

El viernes siguiente, rencorosxs, también se negaron a ir a buscarle a su hogar para llevarlo al centro y la familia tuvo entonces que llevarle al centro personalmente. Esa misma noche murió. ¿Sospechoso verdad?. ¿Y si digo que uno de lxs carcelerxs del centro, nada más llegar allí ese viernes, se dirigió a Ramón con las palabras "Ahora sí que vas a saber cómo se trata a lxs perrxs"?.

Unxs acuden a lxs tribunales y la policía buscando una justicia que no existe a no ser que tengas el bolsillo bien lleno. Otrxs, como yo, sólo podemos ver cómo una vez más, afloran la rabia de nuestros corazones y nuestro profundo odio hacia toda institución carcelaria sea para menores, para mayores, para supuestxs enfermxs mentales, para inmigrantes, para animales no-humanxs... Porque algunxs no estamos sedientxs de justicia burguesa, estamos sedientxs de venganza. Queremos venganza contra un sistema que continúa asesinando impunemente, encubriendo las causas y dejando a familias enteras destrozadas sin saber cómo se fueron sus seres queridxs. Y la venganza nos la tomaremos, vaya si nos la tomaremos... os estamos perdiendo el miedo hijxs de puta.

¿CÓMO ES POSIBLE QUE UN JOVEN QUE EL VIERNES 8 ESTUVO CON SU FAMILIA Y AMIGXS COINCIDIENDO TODXS EN QUE SE ENCONTRABA EN PERFECTO ESTADO DE SALUD HAYA MUERTO ESA MISMA NOCHE ESTANDO BAJO CUSTODIA DEL PERSONAL DEL CENTRO Y NADIE SEA CAPAZ DE ESCLARECER LAS CAUSAS DE SU MUERTE?, ¿POR QUÉ TANTAS MENTIRAS?.

ASESINXS. NO ES REINSERCIÓN, ES TORTURA Y MALOS TRATOS.
SI NO NOS DEJÁIS SOÑAR, ENTONCES NO OS DEJAREMOS DORMIR.
ABAJO LOS MUROS DE TODAS LAS PRISIONES, VIVA LA ANARQUÍA.