"A la vida es necesario brindarle la elevación exquisita, la rebelión del brazo y de la mente" Severino Di Giovanni.

sábado, 18 de junio de 2011

Un amante de la vida en guerra contra todo. Vicente Lizcano.


Vicente Lizcano, más conocido por su pseudónimo Biófilo Panclasta (de Biófilo, Amante de la vida y Panclasta, Enemigo de todo), fue un pensador, escritor y activista colombiano, característico de la rama del anarquismo individualista.

Nace el 26 de Octubre de 1879 en Chinacota (Colombia), en el seno de una familia obrera. Hijo de Bernardo Rojas y Simona Lizcano, asiste primero al Bachillerato de Pamplona, hasta que en 1897 es ingresado en la Escuela Normal de Bucaramanga de la cual es expulsado en 1898, un año después, por las constantes discusiones con compañerxs y profesorxs por temas políticos y colmando el vaso su publicación de un pequeño periódico en el que expresaba varias ideas en contra de la re-elección del presidente Miguel Antonio Caro, político conservador conocido por su trabajo periodístico, salientando "El tradicionista", publicado enteramente por él y en el cual defendía el catolicismo y las ideas de tradicionalismo más radical y rancio.

Tras su expulsión, en 1899 decide abandonar sus estudios y viaja a Venezuela donde tras conocer a Eléazar López, colabora en la fundación de la primera escuela pública en la localidad de Capacho Nuevo, en el municipio de Independencia, Estado de Táchira. Se enrola en el ejército de Cipriano Castro, que tenía como objetivo derrocar al gobierno de Ignacio Andrade aprovechando la crisis social por la que éste pasaba y que alcanzaría su fin en la llamada Revolución Liberal Restauradora en ése mismo año. Cabe decir que pese a que esta insurrección contra el poder de Ignacio Andrade no era antiautoritaria ni mucho menos, sí logró poner fin al periodo liberal-conservador de Venezuela y acabó con el poder de los caudillos en la política nacional.

Biófilo Panclasta se marcha y viaja por otras ciudades de Venezuela, participando en diversas agrupaciones revolucionarias hasta que en 1904 regresa a Colombia, concretamente a la ciudad de Barranquilla donde en calidad de coronel del ejército de Cipriano Castro, presta sus servicios respaldando a las fuerzas colombianas, en guerra contra las fuerzas separatistas panameñxs apoyadxs por EE.UU.

También viajará a Ecuador donde participará en la guerra contra Perú.

Biófilo influye en el desarrollo de las ideas anarcosindicalistas en Colombia y esta faceta de su labor se ve acentuada cuando viaja a Argentina en 1906. Allí, se le considera el "ideal típico de anarquista" y rechaza rotundamente una invitación al Congreso de Libre Pensadores, por considerarlo una reunión de pensamiento liberal. Su trabajo también resultará determinante para la FORA (Federación Obrera Regional Argentina), de ideas afines al comunismo libertario y en la cual trabaja de vocero y representante en el Congreso de Amsterdam. A partir de aquí, realiza varios viajes donde conocerá a personajes tan conocidos (e incluso idolatrados por algún/a que otrx ¿iconoclasta?) como Kropotkin, Rabachol o Lenin.

Viaja a Europa donde participa en varios atentados, destacando la acusación contra él por medio de la cual se le señala como uno de los conductores del ataque contra el Zar Alejandro de Rusia. Es desterrado de varios países por orden del presidente colombiano Rafael Reyes y finalmente entregado a las autoridades colombianas en Panamá en Mayo de 1908, dónde se ve obligado a viajar con el objetivo de volver a Bogotá. Lo encarcelan bajo numerosos cargos y Biófilo pasa su vida entre varias prisiones y varios medios públicos así como organismos o personalidades influyentes intentan sin éxito que se le imponga la pena de muerte y sea fusilado, por considerarlo un peligro y un perturbador del orden social.

Finalmente, es absuelto en 1912 y viaja a Venezuela de nuevo, donde lo apresan otra vez un par de años después por delitos de rebelión y traición y permanece encarcelado siete largos años hasta 1921. Sobre su estancia en la cárcel de Gomezuela, Biófilo escribe en su libro "Siete años enterrado vivo" (aquí) lo siguiente: “Los presos, que me habían visto penetrar a la celda tuvieron cuidado al entrar de no tropezar con mi cuerpo desfallecido y frío. Uno de ellos palpó con su mano mis carnes que no estremecieron, porque ya todo lo había sufrido del dolor y al observar que ni me movía, ni hablaba, exclamó entristecida y quedamente: 'a éste, lo colgaron en la Policía y lo trajeron a morir aquí'".

En 1923, dos años después de su excarcelamiento, viaja a México donde asume el cargo de delegado en la Asociación Anarquista Mexicana y viaja a Barcelona para un congreso donde propone un plan para estructurar un comité internacional cuyo fin sería coordinar en un mismo día los magnicidios y asesinatos del Zar de Bulgaria, del emperador de Inglaterra, del rey de Italia, del rey de Egipto, del arzobispo de México, del presidente de Francia, del cardenal arzobispo de Toledo y de León Daudet, un conservador editor de varias publicaciones periodísticas y político ultranacionalista francés de marcado carácter antisemita.

Un año después viaja a Sao Paulo, en Brasil donde intenta organizar una huelga de cafeteros pero es arrestado otra vez y enviado a Cayena para su ingreso en la cárcel, pero se fuga y huye a Martinica, desde dónde visitará 52 países muy fugazmente para luego regresar a Colombia en 1927 donde funda el CAR (Centro de Acción Revolucionario) y escribe "Mis prisiones, mis destierros y mi vida" en 1929 y en 1934 conoce a la que será su pareja sentimental, Julia Ruíz, con la que vive mientras concentra sus esfuerzos en redactar textos para varias publicaciones como "La democracia", "Cómo es Colombia" o "Renacimiento" así como en en escribir cartas a varios políticos, destacando la misiva dirigida a Eleázar López Contreras, presidente de Venezuela por aquel entonces y que fue publicada por El Diario Nacional y en la cual Biófilo Panclasta plantea la idea de que todxs lxs revolucionarixs de los dos ideales que él considera humanos (el pan y la libertad) deberán unirse más allá de sus postulados concretos por una revolución universal de verdad exitosa, planteando una tendencia asociacionista que choca con su individualismo radical y su rechazo a las luchas de masas.

Escribe: "El justo medio ideológico y práctico tendrá que ser realizado por hombres de todos los partidos modernos, por revolucionarios de todas las tendencias ideológicas, por individuos de todas las clases, países, razas y edades.

Es necesario ampliar, humanizar, ennoblecer el llamado gremial revolucionario, amitebo de Carlos Marx y exclamar: Revolucionarios de todos los ideales, uníos!. Esta es nuestra misión revolucionaria, nuestra bandera de victoria".

En Mayo de 1936 publica "La fatalidad de ciertos nombres" y "En marcha" y envía dos cartas al presidente Alfonso López Pumarejo, una para pedirle que intervenga para lograr la expedición de un pasaporte a Venezuela y otra para agradecerle la ayuda prestada.

Es entrevistado por Rafael Gómez Picón y publican su artículo "Biófilo Panclasta" y en Enero de 1939 fallece su compañera sentimental, Julia Ruíz.

Destrozado por una serie de acontecimientos y afectado por la soledad, intenta suicidarse en Barranquilla, electrocutándose con los cables pelados de la luz e incluso intentando degollarse él mismo con una navaja. No lo logra y en Septiembre de 1940 participa en la celebración del nº 5.000 del diario El deber, publicando su artículo "Recordando lo pasado", redactado para la ocasión.

En Diciembre de 1940 y estando en Bucaramanga, la policía ordena su expulsión de la ciudad acusándole de vago y borracho alcóholico.

Fallece el 1 de Marzo de 1942 en un asilo en Pamplona (la Pamplona colombiana) donde malvivió los últimos años de su vida, alrededor de las diez de la mañana y a causa de un repentino paro cardíaco que lo fulmina al instante.

Biófilo Panclasta es uno de los mayores exponentes del anarquismo individualista. Para Biófilo, el potencial está en el o en la oprimidx y en su capacidad para liberarse de toda influencia externa y ser capaz de rebelarse por sí mismx. Así, en un primer momento presentó ideas que definían su concepto de revolución como una lucha egoísta y por sí mismo, por su bienestar y su realización personal y no por lxs demás. Algunas de sus teorías llegaron a rozar la idea del superhombre de Nietzsche (al que consideraba una gran influencia junto con Max Stirner) y detestaba profundamente al/a la individux-masa, es decir, la persona que sigue a una masa aún convencida de que es distinta de un rebaño determinado. Hoy en día algunxs anarquistas pecan todavía de ésto, es una lástima. Panclasta escribía en una carta a Aurelio de Castro lo siguiente: “Mi alma neopagana y de artista, mi temperamento de rebelde y de individualista, mi horror a las multitudes no podría infundir admiración en esa gran masa humana que no tiene otro mérito que el de haber sido arrebatada de las manos de sus amos de ayer por los que hoy la poseen para libertarla a su pesar". Así mismo, en un texto recordando una conversación con Pedro Kropotkin, explica: "Yo no soy un anarquista, le decía yo a Kropotkin, yo soy yo. Yo no dejo una religión por otra, un partido por otro, un sacrificio por otro. Yo soy un espíritu liberado, egoísta. Yo obro como yo siento, yo no tengo más causa que la mía."

Pese a todo, Biófilo también fue crítico con varios aspectos de la postura individualista y asumió también su opinión conforme con el anarquismo societario y aunque procuraba distanciarse de toda militancia política sólida (aún tratándose de estructuras anarquistas), reconocía la utilidad de las organizaciones en el ámbito práctico y no para planear ciertas acciones sino como punto para aglutinar los intereses de lxs distintxs humanxs para llevar a cabo dichas acciones, lo que él denominaba "el calor de los intereses de situación".