"A la vida es necesario brindarle la elevación exquisita, la rebelión del brazo y de la mente" Severino Di Giovanni.

miércoles, 1 de junio de 2011

En mi casa vivimos cuatro...

El texto que os dejo a continuación es una traducción al castellano de un original encontrado en Santiago de Compostela durante este pasado mes de Mayo. De lectura recomendada desde mi punto de vista, dicho texto hace una llamada a la insurrección desde la inocente e ilusa voz de un/a niñx, que ve cómo ante las cartas de los bancos, la reacción en estos tiempos es siempre la misma. Incertidumbre, tristeza, autocompasión, dolor, rabia y miedo. 

Aquí el panfleto en PDF para descargar y compartir (formato A-5).

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En mi casa vivimos cuatro, mi madre, mi padre, mi hermana y yo.

Ya sé leer y todo eso, ya sé inglés pero no voy a ir a la universidad, ni voy a ser un/a intelectual, ni tampoco creo que vaya a salir por televisión. Esa televisión que nos tiene endeudadxs para que mi padre mire la Champions League, la misma televisión que dice que no existimos. Porque en este país sólo hay ricxs que lavan con Fairy y usan electrodomésticos Bosch porque tienen una mansión en la playa. Ricxs que comen "Brasador" de Maggi en un velero y que bailan como tontxs porque comen con Isabel y salsas Calvé. Ricxs que compran trajes en el Corte Inglés por 1000 € pero que no tienen problemas porque beben Nestea y tienen acciones y un plan de inversiones a bajo riesgo en el Banco Santander.

Mis padres también tienen una hipoteca en el banco. El banco manda muchas cartas a nuestra casa. Un día, mi madre abrió una y se echó a llorar, lloró todo el día. Cuando mi padre llegó del trabajo también lloró. Dijo que no podía más, que se iba a matar. Aunque se suicidase no serviría de mucho, la vida de mi padre no vale nada porque no tiene un seguro de vida Santa Lucía de esos que salen por la tele. Mi madre compra en el supermercado Dia pero no es una "mujer de hoy". Tampoco su cara ni su figura son las de antes, porque mi madre nunca fue a la Corporación Dermoestética y eso que en la tele las mujeres lo recomiendan todos los días.

Tampoco tenemos un coche, debemos ser de lxs pocxs que no tienen un Galloper, porque en la tele dicen que son baratísimos. Mis compañerxs de la escuela tampoco tienen un Galloper. Sus padres también tienen una hipoteca en el banco y también lloran muchas veces. Están hartxs de llorar y de trabajar. 

Yo quiero a mis padres pero no voy a ser como ellxs. Mis compañerxs de escuela y yo sabemos que el banco que hay en el barrio es el que manda las cartas. Hoy vamos a quemarlo. Ya no van a llorar más. Por lo menos eso es lo que creo. Si no, seguiremos quemando bancos hasta que ya no lleguen más cartas.

Creo que al final sí que voy a salir en la tele...