"A la vida es necesario brindarle la elevación exquisita, la rebelión del brazo y de la mente" Severino Di Giovanni.

sábado, 4 de junio de 2011

El crust, ese desconocido.

Debido en gran medida a la industria publicitaria y sus pseudoreportajes (jode decirlo pero es así), se ha asociado para bien o para mal (hay opiniones de todo tipo) al movimiento anarquista a una serie de folclores que ya desde hace tiempo, han venido incidiendo en el mismo de un modo u otro.

Así, observamos subculturas como el punk, que pese a surgir como un escupitajo de nihilismo a la cara misma de la sociedad moderna y la mecanización de la vida, terminó derivando en parte hacia el anarkopunk.

Esta nueva bomba a punto de estallar, introdujo en una sociedad gris y apática movida por el consumo y el sistema comercial conceptos como el Do It Yourself (DIY o HTM, en castellano, Hazlo Tú Mismx) que viene a significar en la autonomía de lxs individuxs para depender lo menos posible de instituciones públicas o empresas, ya sean pequeñas o grandes, públicas o privadas a la hora de cubrir sus necesidades, rechazando el mercantilismo al que se deslizaban las relaciones humanas y siendo capaces de hacerlo todo por nosotrxs mismxs, recuperando nuestras vidas desde una base combativa y disidente basada en la horizontalidad y la igualdad ya no como compañerxs, sino como individuxs. Además, se dio origen a otras potentes armas de lucha como las distris y otros circuítos anticomerciales que permitían difundir siempre sin ánimo de lucro proyectos que otrxs compañerxs habían construído con la misma ilusión que todxs llevamos dentro, ilusión por destruir este maldito mundo, el cual odiamos profundamente ya que nos ha robado los sueños y las esperanzas, para imponer su triste no-vida, un vacío sin razón de ser que se basa en una repetición constante de una rutina que deshumaniza y aliena a las personas, al constar sólo de una serie de movimientos que terminan por ser automáticos y que no nos aportan ninguna satisfacción o placer a corto o largo plazo más allá de la posibilidad cada cierto tiempo de comprar y comprar más productos de mierda destinados a vender nuestras almas a la tecnología, la domesticación del reloj y al feliz y silencioso servilismo.

El anarkopunk es también un género musical que pretende ir más allá de las listas de éxitos, combatiendo también a las multinacionales musicales y a la emergente industria de falsa rebeldía que vendían el rock & roll o el movimiento hippie de los años '60, entendiendo la música no como un producto sino como un vehículo de difusión e incluso de construcción, debate y reflexión en torno a unas ideas y/o luchas determinadas como por ejemplo el antiespecismo, el antisexismo, el ecologismo radical y en definitiva la lucha contra toda autoridad.

Fue de este género del cual, a mediados de los años '80, surge un nuevo estilo que aunque se ve claramente influenciado por el anarkopunk, introduce también elementos de trash metal y hardcore, con una distorsión bastante más cañera en las guitarras. El crust, también conocido como crustcore o crust-punk.

Las voces, guturales o chillonas según el/la vocalista, acompañan a ritmos sucios y pesados, mientras algunas bandas intercalan melodías tristes y decadentes que acompañan a unas letras bastante más pesimistas y oscuras que las del anarkopunk y que tratan sobre los males del mundo, la educación como medio de control social, la devastación medioambiental o el colapso del sistema industrial, entre otros temas.

Algunas de las bandas más representativas de este género son Doom, Nausea, Antisect o lxs inglesxs Amebix, cuyo trabajo Arise está considerado como el primer álbum reconocido de crust.


En los años 90 esta escena encuentra su máxima expresión en EE.UU. donde la banda His hero is gone hace maravillas combinando el crust con un sonido más grave y melódico que daría origen a una variante que algunxs llaman "neo-crust". Os dejo un ejemplo de esto:


Otras bandas míticas de neo-crust serán Tragedy o From ashes rise que siguen con esa estela del crust más virtuosa que la vista hasta entonces, rompiendo algunos tópicos sin perder de vista las atmósferas atormentadas o el ambiente de desesperanza de sus letras. La solidez y los ritmos lentos se sustituyen en parte por instrumentos que van desde el violín hasta el piano o por acordes más trabajados.



A posteriori, podríamos resaltar la escena de Suecia con grupos como Disfear o sin duda alguna, la que se dio en el Estado español donde precisamente en Galiza, donde yo tengo el entre comillas "placer" de vivir, surgen bandas como por ejemplo Madame Germen, Ekkaia o Ictus (de Coruña las tres) que terminarán por ser conocidas en todo el mundo, dando numerosos conciertos y convirtiéndose en verdaderas referencias, junto a otras más metaleras como Hongo o Blünt. Down to agony es también un referente. Otras bandas recomendables del Estado son Looking for an answer, de Madrid o Entropiäh, unos compas comprometidos y muy cañeros de Segovia, aunque estas dos bandas presentan un sonido que quizás se acerca más al grindcore que al crust, presentando una ambivalencia de ambos géneros. Por cierto, tanto Entropiäh como Looking for an answer son bandas veganas.







Algunas opiniones definen el crust como una evolución a partir del grindcore hacia una actitud más comprometida y subversiva con el orden imperante, no obstante, esto es en cierto modo un error dado que el crust y el grindcore tuvieron periodos de crecimiento paralelo, coexistiendo e incorporando ambos géneros ciertas influencias por ejemplo del trash metal británico.

A diferencia de otras bandas de punk o hardcore que han terminado siendo meros productos (prostituyendo la tan cacareada autogestión), el crust se caracteriza por mantenerse siempre en un plano más underground, desarrollándose la mayoría de los conciertos de este género en centros sociales okupados o en encuentros de música no comercial.

Si algunx se pregunta a santo de qué publico esto aquí, creo que se debe a que últimamente he notado como algunxs sospechosxs habituales del movimiento anarkopunk desconocían totalmente la existencia del crust o lo habían oído pero nunca se habían parado a escuchar nada. Por eso escribí esto y además, llevo algún tiempo queriendo hacer una entrada un poco alejada del concepto tradicional de contrainformación y finalmente me he decantado por la música como tema. En fin, no todo va a ser hablar de acción directa o política ¿no?, joder, soy un ser humano, necesito aire de vez en cuando.

Dejo para cerrar otro temilla más, de Okban, banda de crust de Asturies (patria queridaaa...).

Un saludete gentuza, sed buenxs.