"A la vida es necesario brindarle la elevación exquisita, la rebelión del brazo y de la mente" Severino Di Giovanni.

martes, 26 de abril de 2011

¿Volvemos al tercer reich?, o de cómo Europa no aprende de sus errores.

Artículo propio elaborado a partir de la información reproducida en Mislata Contrainfos (aquí) y original del periódico Tercera Información (aquí).

Desde que el partido JOBBIK (Movimiento por una Hungría mejor) ganó las elecciones recientemente, la situación en el país para las minorías étnicas (y concretamente para lxs gitanxs) se ha vuelto crítica. Expulsadxs por Sarkozy, perseguidxs por Berlusconni y ahora asesinadxs por la ultraderecha húngara.

Este partido, fundado en el 2003 consiguió el 17% de los votos y un total de 43 diputadxs en las últimas elecciones legislativas, lo que le permitió convertirse en la tercera fuerza parlamentaria a pesar de su marcado discurso xenófobo. Liderado por Gábor Vona, quién se declara antisemita y antigitanxs, el partido emula la demencial doctrina ya vista en los Cruces Flechadas, milicias del partido pro-nazi homónimo que gobernó Hungría a finales de la 2ª Guerra Mundial. 

Es desde luego inquietante la información que llega en lo que a represalias y asaltos a poblados gitanos se refiere. Ya desde el año pasado, se viene observando en Hungría una cruel violencia hacia lxs gitanxs, que se vio especialmente definida cuando Róbert Csorba de 27 años y su hijo de 5 fueron asesinados por estos bastardos de la forma más abyecta. Mientras uno de los asesinos se dedicaba a arrojar cócteles molotov contra la vivienda de las víctimas, otro esperaba agazapado detrás de la puerta para disparar al padre y al niño de cinco años en cuanto estos salieron de la casa escapando del incendio.

Esto sucedió el año pasado y desde entonces, la cosa no ha hecho más que empeorar. Un total de 50 ataques con claros objetivos de matar se han cobrado ya decenas de vidas inocentes. La violencia no cesa, bien con armas de fuego, armas blancas o artimañas como la que se llevó la vida de Róbert y su hijo atemorizan hoy a la comunidad gitana de Hungría y a mayores, a todas las minorías del país, que no pueden evitar ver cómo resurge la sombra de un enemigo que muchxs creen derrotado pero que aprovechándose de la crisis para vender su propaganda discriminatoria, está recuperando gran parte de la fuerza perdida mientras la comunidad internacional, sigue llenándose boca y bolsillo con discursitos de democracia para luego centrar sus esfuerzos en la "transición" (ocupación) de Libia y no en parar a estxs miserables antes de que sea demasiado tarde.

En el pasado mes de Noviembre otro ataque similar al antes explicado tuvo lugar en Nagycsécs, localidad al este del país donde otro grupúsculo de energúmenos acabó con dos hermanos.

János Farkas, respetado jefe de la comunidad gitana de Gyöngyöspata declaraba refiriéndose a los seguidores radicales de JOBBIK; "Estamos asustadxs. No puedo olvidar a esos hombres uniformados y con botas negras que desfilaban por las calles del barrio donde vivimos entonando cantos militares".

Por si fuera poco, la mayor parte de la escoria que compone estas milicias violentas son ex-miembros del Magyar Garda (Guardia Húngara), antiguo grupo paramilitar declarado ilegal y de un claro enfoque neonazi que llegó a provocar que muchxs niñxs de familias gitanas no quisiesen salir de casa ni para ir al colegio, por miedo a ser objeto de la enfermedad mental de estos parásitos.

Los apoyos con los que cuenta este partido se cuentan, por mucho que nos duela, por doquier. Con un odio creado artificialmente por el fenómeno mediático de la inmigración y a base de culpar a las minorías de los excesos de la mayoría (teoría que sólo sirve para alimentar a un marco de canibalismo social que a la larga, sólo responde a los intereses de las élites económicas en un momento en el que la unión de lxs desfavorecidxs para plantar cara a lxs opresorxs es vital) las clases medias se están inclinando por el discurso fascista y conservador, culpando a todo lo que no sea bien visto socialmente (usando medios de comunicación masivos para decidir precisamente qué está bien visto y qué no) de las desgracias que los excesos de las multinacionales y los bancos han provocado, las mismas empresas y entidades bancarias cuyo imperio levantan día a día la pasividad y la vida acomodada y conforme de algunxs individuxs que, al parecer, tienen la boca demasiado llena para quejarse pero la panza demasiado pesada para levantarse del sofá.

Recientemente, en una manifestación organizada en Hejoslazonta a 180 kms. de la capital húngara, el director de la escuela pública encabezaba una parte de la manifestación simpatizante con el grupo ultraderechista. Teniendo en cuenta que su engaño y su falsa moralidad ya han logrado introducirse subliminalmente en el sistema educativo, podemos pronosticar ya un detrimento mayor de las condiciones de vida de lxs gitanxs en los próximos meses a no ser que alguien decida devolver los golpes. El alcalde de la ciudad sin embargo, Jozsef Anderko, prefirió mostrar su solidaridad con el pueblo gitano, participando en una manifestación junto a varias personas militantes en el movimiento pro-derechos humanos.

El pasado mes de Marzo, el líder del partido Gábor Vona pronunció un discurso al cual, entre otra gente de diversos estratos sociales y de diferentes ideas, se contabilizó un total aproximado de 1.500 paramilitares que sin pudor y sin cortarse un pelo, portaban armas como hachas o fustas mientras sujetaban por su correa a varios pitbulls. Ante esta dantesca muestra de fanatismo, fueron muchas las familias gitanas que optaron por no dejar a sus hijxs ir al colegio.

Ahora mismo, la comunidad gitana se debate entre organizar la respuesta violenta a los incesantes ataques o esperar a que la eurodiputada gitana Lívia Jároka consiga convencer al resto de la comunidad europea para que resuelvan la situación. Yo personalmente opino que seguir esperando es un craso error dado que la comunidad europea y su cuadro político, no son más que la cara democrática de los intereses de las élites económicas y no harán nada si estas últimas no ven rentabilidad en el asunto. Mientras tanto, el gobierno de centro derecha de Viktor Orban se muestra totalmente desorientado frente a la escalada de violencia racista en el país y la rabia en las comunidades gitanas, crece de manera exponencial, mermando al mismo ritmo su paciencia.

Algunxs gitanxs han declarado ya que si vuelven las milicias, no saldrán de los ghettos con vida, dejando claro que no se echarán atrás. Veremos en qué termina todo esto. 

Para terminar, me gustaría añadir un par de datos inquietantes. Sólo en los tres subcampos que componían el complejo de exterminio de Auschwitz (Auschwitz, Birkenau y Monowitz), lxs nazis asesinaron a 350.000 judíxs húngarxs. De lxs 850.000 judíxs húngarxs que fueron objetivo de la barbarie nazi durante la 2ª guerra mundial, se estima la muerte de 550.000. ¿Hasta cuando seguiremos tolerando a estxs seres sin corazón?.

Fascistas fuera, ni en las calles ni en las urnas.
Viva la anarquía.