"A la vida es necesario brindarle la elevación exquisita, la rebelión del brazo y de la mente" Severino Di Giovanni.

jueves, 14 de abril de 2011

A modo de aporte para salir del cenagal en el que hoy hemos caído lxs anarquistas

El fragmento que os muestro a continuación me ha gustado mucho y ha sido extraído del texto "Contribución al debate sobre la Internacional Antiautoritaria Insurreccionalista". Esta aportación pretende servir de punto de partida sobre el cual elaborar nuevas prácticas y teorías contra el sistema y su espectáculo, lejos de estancarnos en el pseudo-reformismo que caracteriza a algunas estructuras declaradas anarquistas pero falsamente enmarcadas dentro del abanico que conforman las distintas luchas autónomas contra el poder, sus defensorxs y sus falsxs críticxs.

Porque en sus leyes y esquemas jamás encontraremos posibilidad de disidencia. En la autonomía, la confianza, el amor entre compañerxs, la solidaridad y lo más importante, en la pérdida del miedo a los distintos medios con los que el sistema cuenta para reprimirnos y asesinarnos, está la clave para de verdad encontrar ese contexto de lucha constante que ya hemos observado en otros lugares del globo como Chile, México o Grecia.

Si buscamos la destrucción total de este sistema, hay algo que está claro y es que el consenso y la diplomacia no encuentran lugar en la lucha constante y cotidiana contra una situación como la que hoy nos rodea, un sistema suicida que intenta eliminar al/a la humanx a base de exterminar toda diversidad latente en nosotrxs mientras extienden su mecanismo de control social a todos y cada uno de los aspectos de nuestras vidas, construyendo a base de reprimir con violencia a toda disidencia organizada, un mundo basado en recrear la hostil realidad carcelaria en los distintos escenarios dónde se desenvuelve nuestro sucedáneo de existencia, utilizando el 4º poder, es decir, sus medios de comunicación masivos, para distorsionar la realidad de todo aquello que pueda subvertir su orden, mientras que nos convencen de que "lo normal" es tener una vida de comodidades, ascender y ser más que el/la de al lado.

Hoy, desde el colegio hasta la oficina en la cual desempeñamos cada día la misma labor esclavista e instrumentalizadora del trabajo asalariado, suponen mecanismos de control ya que en ellos se reproducen esquemas que sólo buscan la alienación del/de la individux y paradójicamente impulsan el pensamiento de masa.

Texto:

"El conjunto del movimiento está atrapado en numerosas contradicciones.

Los tiempos han cambiado y todxs buscamos la manera más eficaz de enfrentarnos al Estado/Capital. La gran mayoría somos conscientes de que repetir una y otra vez esquemas que se han demostrado ineficaces es un error.

El problema sigue siendo el mismo, encontrar el modo de combatir el estancamiento. Pensamos que no es una cuestión de ideologías, de voluntad o de compromiso, sino más bien de poner en entredicho el concepto mismo de Revolución, sin caer por ello en la vía fácil del reformismo.

La revolución es un estado de conciencia cotidiano y permanente, en todo caso no se ubica en la abstracción sino en la negación inmediata de cualquier forma de autoridad. Es inútil malgastar nuestras energías en busca de estrategias organizativas inamovibles que sólo nos permiten soñar con una hipotética y lejana insurrección generalizada o buscar autodefiniciones ideológicas demasiado a menudo ajenas a nuestras realidades individuales.

Redefinir al/a la enemigx sin buscar definirnos, a partir de una ideología dada que en cualquier caso no puede de ningún modo abarcar la diversidad de nuestros sentimientos y percepciones, es, a nuestro entender, el único modo viable de llegar a una revolución social, que no sea del dominio del sueño o la ilusión. Por supuesto, significa aceptar nuestros sentimientos, el amor, la esperanza, el rechazo, la rabia y en definitiva todo lo que conforma nuestra condición de seres humanxs.

Pero esto da miedo y por ello lxs promotorxs de la Internacional Antiautoritaria Insurreccionalista fueron a veces mal comprendidxs. Sentimos todxs como burguesxs.

Gritamos anarquía pero en nuestro pequeño cerebro su "orden" ha calado tan hondo que nos regimos a partir de lo que nos han impuesto. Por esas razones y muchas más apostamos por un espacio como la Internacional Antiautoritaria Insurreccionalista (...)"