"A la vida es necesario brindarle la elevación exquisita, la rebelión del brazo y de la mente" Severino Di Giovanni.

martes, 12 de abril de 2011

Sabotaje en Madrid a una furgoneta del Centro Farmacéutico Nacional.

En la madrugada del 6 de Abril se saboteó en el centro de Madrid una furgoneta propiedad del Centro Farmacéutico Nacional, la cual resultó totalmente destruída a causa del ataque incendiario.

Esta acción fue reivindicada después en un comunicado por un grupo de personas que, debido a la terminología y referencias utilizadas, indican a la rama del anarcoprimitivismo aunque dicho comunicado no ha sido firmado por ninguna individualidad y/o célula.

Pastillas para la tos, para el dolor de cabeza, para el dolor de estómago, pastillas para dormir, pastillas para despertar, pastillas para no destruir nuestro alrededor, pastillas para vivir, para morir, para vivir muertxs, para morir en vida. Una reminiscencia del ecocidio, el recuerdo de que esa máquina nos sigue aplastando, su gas nos asfixia, no podemos respirar en un entorno hostil que nos niega la búsqueda de lo que éramos y no fuímos, la búsqueda de nosotros, de nosotras. Mares de lágrimas reducidos a peces muertxs, selvas arrasadas, pasividad, dependencia, drogas legales, falsas soluciones. Millones de animales agonizando en laboratorios, miles de niñxs gritando venganza mientras ven a sus padres morirse por una gripe cuando aquí en Occidente seguimos desperdiciando excedentes que podrían ayudar a paliar las muertes por enfermedades curables, que cada año dejan el suelo penitente de América Latina y África sembrado de cadáveres. Mira sus rostros demacrados en abruptas muecas de dolor y dime que no tengo razón. Baja a la calle y mira a la gente a los ojos. ¿Cuántas sonrisas?, ¿cuántas sinceras?. ¿Qué coño nos ha pasado?, ¿por qué todo esto?, ¿qué sentido tiene?.

Es en este gris y vacío mundo dónde la humanidad muere y resucita a diario, sin encontrar cura para su sed de sangre. Los laboratorios farmacéuticos son sólo monstruos que nos venden la muerte en comprimidos, pastillas para manipular nuestra realidad y hacerla más llevadera. Otro de los tantos altares dónde la mercancía sacrifica día a día nuestros deseos y pasiones, nuestros sentimientos más cálidos y poderosos. La diferencia es vendida como locura y tratada con ansiolíticos, suministrados en dosis mortales por celadorxs y carcelerxs. Suicidios y aislamiento, enajenadas criaturas incapaces de hablar, balbuceando en las oscuras galerías de un psiquiátrico su revuelta contra esta estructura. Cientos de personas mueren cada año víctimas de la psiquiatría, de la mayor enfermedad mental jamás concebida y sin embargo, la menos diagnosticada. La normalidad, la civilización, la lógica. Desde críxs, nos enseñan a curarnos a base de química, justificando así sus mercados, sus gastos y desperdicios, una puta masacre que causa millones de muertes al año sólo para mantener a flote su economía. Voces que, en silencio, vagan por los vertederos en los que hemos convertido tantas ciudades del 3º mundo, vestigios de una realidad suicida que se esfuma, desaparece, consumada por su propia avaricia y sus insatisfechos deseos de felicidad, buscando una realización personal que no existe.

Tantos avances, tanto investigar, tanta ciencia y tantos siglos de estudio para no ser capaces de descubrir la enfermedad de este puto mundo, la codicia. Porque seguimos prefiriendo nuestra locura a vuestras cárceles de pensamiento, seguimos sintiendo dentro de nuestros corazones ese alarido salvaje que nos impulsa a seguir adelante, a resistirnos a lo existente, en una guerra sin fin contra nosotrxs mismxs, contra vuestro presente por nuestro futuro. Porque no somos vuestros putos productos, no nacimos con un código de barras en la nuca, no somos vuestras malditas herramientas. Vamos a reducir a escombros vuestro espectáculo. Seguimos conspirando en la sombra de vuestras pesadillas, nuestras palabras empiezan a hacerse fuego y poco a poco, despertamos al caos mientras cavamos vuestra fosa. Pronto pagaréis por cada uno de los rostros que nos habéis robado. En nuestros corazones ya no hay lugar para el dócil sosiego, pero sí para nuestros indómitos sueños de libertad.

NI NUESTRA SANGRE NI NUESTRAS LÁGRIMAS SERÁN EL JABÓN CON EL QUE LAVARÉIS VUESTRAS MANOS. NUNCA SEREMOS COMO VOSOTRXS BASTARDXS.

FARMACÉUTICAS GENOCIDAS, ¡¡¡STOP VENENO!!!