"A la vida es necesario brindarle la elevación exquisita, la rebelión del brazo y de la mente" Severino Di Giovanni.

lunes, 14 de marzo de 2011

Y vino la revuelta de la imaginación y mató al tedio del cotidiano. ¡Can Vies se queda!.


En una ciudad como Carcelona donde desde la entrada del Estado español en la U.E. en 1986 (¿o debería decir 1984?) ha ido emergiendo una política especulativa adaptada a las necesidades del empresario y que en detrimento del resto ha convertido gran parte de la ciudad en un paraíso del post-moderno, la iniciativa autónoma no se corresponde con su proyecto de futuro. Inmobiliarias desahucian familias enteras en barrios abandonados a su suerte dentro de todo el espectáculo capitalista de sus asquerosos centros comerciales, sus fórums internacionales y locales de diseño con cartelitos de neón que transmiten el mensaje de la cultura del consumo: "¡Compra para ser alguien!".

A pesar de ello y de manera paralela al impulso y respaldo institucional de las lógicas de mercado neoliberales se define en la ciudad desde aquel histórico Cine Princesa un movimiento contracultural que se ha visto materializado en varios centros sociales okupados y colectivos de toda índole. 

Es en el marco de esta resistencia a las estructuras capitalistas donde surge el Can Vies, un espacio horizontal, dinámico y asambleario donde poder experimentar con nuevas formas de vivir, de soñar y de luchar, donde poder estrechar lazos en todos los frentes posibles que nos permitan elaborar, compartir y visibilizar un discurso político coherente que sirva de práctica contra el poder y sus absurdas relaciones de dominación.

Os comentaba a comienzos del mes pasado que el espacio se encontraba amenazado y la última demanda interpuesta por el ayuntamiento de Barcelona y la empresa constructora fue que el edificio estorbaba en el desarrollo de las obras de la estación de Mercat Nou así como el cubrimiento de sus respectivas vías. Pero claro, según planos del propio ayuntamiento las obras ya llevan terminadas varios meses y el edificio no obstaculiza en absoluto el proyecto de sus vías. A pesar de esto, lxs querellantes continuaron con la denuncia lo que dejó entrever sus intenciones.

Lo que se pretende con esas excusas de las obras es acabar con un espacio que durante 14 años de okupación se ha convertido en una parte del barrio a la que gente de todos los estratos sociales y edades acude a actividades o a colaborar. ¿Por qué el poder quiere terminar con Can Vies?, porque ese lugar representa todo lo que esxs bastardxs de maletín y corbata temen. La ilusión, la imaginación, la igualdad, la individualidad por encima de la masa y la colectividad por encima del egoísmo, el altruísmo y sobre todo, la vida como una expresión de ruptura con su artificial paradigma de existencia muerta, drogadxs con consumo y novedades plastificadas.

Con todo esto, el pasado viernes 11 de Marzo varixs activistas del centro afrontaron un juicio para determinar si se procedía al desalojo y derribo del edificio o no. Finalmente y tras estudiar la situación, se ha decidido que el centro no molesta en absoluto a las obras y por ahora, ¡Can Vies se queda en el barrio!.

La noticia no podía ser mejor recibida ya que ahora, si quieren desalojar, tendrán que inventarse otra excusa e iniciar un nuevo proceso, con lo que todavía queda okupación para rato en Sants. Desde aquí enviar mi más sincera enhorabuena a lxs compañerxs del centro.

En los próximos días intentaré publicar por aquí el comunicado de la asamblea del espacio.
Can Vies existe y resiste, viva la okupación.