"A la vida es necesario brindarle la elevación exquisita, la rebelión del brazo y de la mente" Severino Di Giovanni.

domingo, 9 de enero de 2011

La inolvidable historia de Barry Horne

Barry Horne fue un activista británico que luchaba por los derechos de lxs animales y su trato de igual a igual para con lxs seres "humanxs". Vegano y de fuertes convicciones, Barry realizó varias acciones de tipo diverso pero comenzó a aparecer en el punto de mira de la justicia tras intentar liberar a un delfín de una pequeña piscina en la que se encontraba prisionero en Marineland, una cárcel para criaturas no-humanas (también llamado Zoo) en Morecamb, Lancashire. Fue sorprendido, detenido y condenado a 6 meses de cárcel.

Tras ésto, fue detenido de nuevo en julio de 1996, mientras colocaba una serie de artefactos incendiarios en varios objetivos. Fue automáticamente relacionado con el incendio que el pasado año había destruído el laboratorio de Boots the Chemists, en Newport, isla de Wight, donde practicaban vivisección. Además, fue acusado también por el incendio de varias tiendas de la zona pertenecientes al negocio de la peletería. Todos los incendios atribuídos a Barry tuvieron lugar por la noche por lo que no había peligro de matar a nadie. Barry fue enviado a la prisión de Bristol a espera de juicio.

Seis meses después, el 6 de Enero de 1997 y todavía a espera de juicio, Barry anunció que iba a rechazar cualquier tipo de alimento hasta que el gobierno retirase durante los próximos 5 años todas las ayudas y fondos que destinaba a la práctica de la vivisección. Su plan era sacar a la luz la complicidad del gobierno con ese inhumano método de investigación además de intentar instar al resto de activistas a intensificar sus acciones contra ésta problemática. El enfado de Barry se vió acentuado tras enterarse de que la misma institución encargada de mantenerlo en prisión, el ministerio del interior, era también el brazo del gobierno precisamente responsable de financiar la experimentación animal. Días después de comenzar la huelga, fue inesperadamente retirado de su celda y trasladado a la prisión de HMP Bullingdon, cerca de Oxford.

Como era de esperar, la noticia de la huelga de hambre de Barry tuvo un efecto positivo en las acciones de sus compañerxs. A sólo 12 días, el 18 de Enero cientos de activistas realizaron una vigilia a las puertas de la cárcel de Bullingdon. Además, días después, una multitud de activistas encapuchadxs asaltaron la cercana granja industrial de Blackthorn donde tras arrinconar a la pequeña patrulla de policía que intentó detenerlxs, causaron numerosos daños al equipo informático y las instalaciones. Tras ésto, se reunieron de nuevo en la granja de Hill Groove, donde se criaban gatos para luego experimentar con ellxs. Allí, rompieron todos los cristales y causaron destrozos en el inmobiliario además de liberar 14 gatxs de sus diminutas jaulas, 7 de lxs cuales fueron devueltxs al confinamiento tras llegar la policía que también detuvo a 26 activistas.

La huelga había tenido un fuerte comienzo y las detenciones no disuadieron a lxs activistas, que prometían más rabia. La semana siguiente, el sábado 25 de Enero, hubo una concentración contra los criaderos en Herefordshire, que fue el desencadenante para una campaña emergente en el marco de la cual, tiempo después y al haberse extendido la actividad también contra las perreras, un bloque de activistas rompió el cordón policial que perimetraba una perrera y llegaron a las jaulas, liberando a todxs lxs perrxs a pesar de la respuesta policial que intentaba impedirlo usando porras y gas lacrimógeno. A pesar de la fuerte presencia policial, la revuelta se saldó con 8 cachorrxs de Beagle liberadxs de sus jaulas y reubicadxs en ambientes donde fueron tratadxs como se merecían.

Aquella misma noche y horas después, un grupo de activistas que luego se identificó como una célula del FLA (Frente de Liberación Animal), destruyó siete camiones cargados de carne en una planta de procesado para aves de corral en Northamptonshire y dedicaron luego la acción a Barry Horne.

Al sábado siguiente, día 1 de Febrero, se había organizado otra protesta en memoria de Jill Phipps, una antigua amiga de Barry y también admirable activista que falleció asesinada mientras intentaba boicotear la exportación de unxs becerrxs en el aeropuerto de Coventry. La protesta, que reunió a más de 300 activistas, puso por fin de manifiesto el efecto instigador que la huelga de Barry había tenido en las acciones de lxs demás activistas.

La protesta determinó finalmente un carácter insurreccional y lxs activistas bloquearon durante varias horas el puerto de Dover hasta que llegó la policía y disolvió la multitud que en su huída, causo fuertes daños en un establecimiento de la archiconocida multinacional Mc Donald's del centro de la ciudad además de colarse horas después un grupo más reducido en una granja de cría de conejos para experimentación, liberando a 10 de ellxs.

Sin duda el movimiento había sido por fin despertado de su letargo, no obstante, la huelga de Barry no había tenido ninguna consecuencia en la actitud de la clase política ya que tuvo lugar en los últimos momentos de un gobierno conservador en el que nadie tenía esperanzas. La proximidad de las elecciones generales sin embargo arrojó un poco de luz sobre el asunto puesto que el partido Laborista tenía grandes posibilidades de ganar y algunxs de sus diputadxs se habían comprometido con que si ganaban las elecciones, prometían tomar medidas entre las que se contaba el fin de todos los experimentos que implicasen sufrimiento innecesario como las desempeñadas por laboratorios cosméticos, farmacéuticos, las pruebas de las empresas del tabaco, las pruebas relacionadas con el consumo de alcohol y la prohibición de cualquier tipo de experimento con primates.

El entonces portavoz del partido Laborista, Elliot Morley, escribió a Barry una carta en la que decía que el partido Laborista se comprometía a una reducción progresiva que finalmente derivase en el fin de la vivisección. Tras recapacitar sobre el asunto, Barry puso fin a la huelga el 9 de Febrero, tras 35 días de protesta. Uno de los objetivos, había sido logrado, el movimiento antiespecista había despertado y las acciones habían recuperado su carácter radical. Barry mantendría su atención puesta en el gobierno, para comprobar si lxs laboristas cumplían o no lo que habían acordado.

Tres meses después, en Mayo, el partido Laborista ganó las elecciones y semanas después, el consorcio de cría de Beagles cerró, y se destinaron parte de los fondos que iban al genocida proyecto para apoyar la causa de Barry.

Seis semanas después, Barry continuaba en la cárcel de Bristol y a pesar de que las noticias sobre la clausura del consorcio habían sido bienvenidas, comprendió que el partido Laborista no tenía intención de cumplir sus por otro lado escasas promesas puesto que no habían cerrado ningún laboratorio y las prácticas de éstos no habían reducido su ritmo lo más mínimo por lo que el 11 de Agosto comienza una nueva huelga de hambre. Esta vez, Barry exigía tajantemente la retirada inmediata de todos los fondos del gobierno para la financiación de la vivisección en un plazo de tiempo determinado.

El siguiente sábado, día 16, un grupo de activistas destrozó propiedades de 6 vivisectorxs que trabajaban en la universidad de Oxford, incluído el miserable de Colin Blakemore, tristemente conocido por coser los ojos a lxs cachorros de gato. Días después, el 19 de Agosto, Blakemore fue entrevistado sobre lo sucedido en el periódico The indepent y fue citado diciendo que se debía considerar el conceder a grupos como el FLA un "lugar en la mesa de negociaciones". Una semana de nueva huelga de hambre y unos cuantos cristales rotos habían puesto contra las cuerdas a uno de lxs vivisectores más inhumanxs.

El gobierno se encontraba bajo presión para responder a las continuas preguntas sobre las promesas pre-electorales y el 20 de Agosto, una portavoz del partido Laborista dijo en otro artículo del periódico The Independent que sus promesas habían tenido lugar mucho antes de las elecciones, dando a entender que no había intención alguna de cumplirlas. Típico de lxs políticxs el prometer palabras vacías cuando su paz social peligra.

En respuesta a esta falta de respeto, el lunes 25 de Agosto, a dos semanas del inicio de la segunda huelga, tuvo lugar la primera protesta masiva en la que 150 activistas se dirigieron a la granja de Hill Groove nuevamente pero desgraciadamente, la policía pudo prever un ataque de este tipo basándose en lo sucedido en la anterior ocasión y estableció controles de carretera en los alrededores, parando, identificando y registrando todos los vehículos. A pesar de las advertencias de la policía, lxs activistas no se inmutaron y continuaron hasta el bosque de los alrededores de la granja donde desencadenaron el caos y protagonizaron varios enfrentamientos con la policía antidisturbios mientras un helicóptero sobrevolaba la zona.

Conscientes de que la granja estaría fuertemente rodeada, lxs activistas se reagruparon para dirigirse a la residencia de Jack Straw, ministro del interior que por una curiosa coincidencia tenía una residencia de verano a escasos metros de la granja que por aquel entonces representaba el objetivo nº 1 de lxs activistas por la liberación animal de toda Inglaterra. No obstante, la policía también premonizó ésto y cerca de 100 agentes con equipación de antidisturbios protegía la vivienda y cargó contra lxs manifestantes antes incluso de comenzar provocación alguna, resultando detenidxs 2 de ellxs que no huyeron con la rapidez suficiente.

En el resto de la tarde y la noche, grupos de activistas hicieron numerosas incursiones sin éxito para intentar tomar la granja en lo que fue una fuerte revuelta entre decenas de activistas y cientos de agentes, dos helicópteros y varios vehículos de tierra.

El 27 de Agosto, dos días después, un bloque de activistas okupó durante una hora la sede del partido Laborista en Londres hasta que llegó la policía que cargó contra ellxs por toda la calle hasta lograr su retirada. Ese mismo día, la campaña de Barry dio sus frutos internacionalmente, realizándose concentraciones solidarias en EE.UU., en los Estados de Nueva York y Minneapolis

En Suíza comenzó al día siguiente una semana de acción en el marco de la cual unxs activistas entraron en los laboratorios de vivisección de la Universidad de Estocolmo, causando graves daños y liberando a varias ratas. También el mismo día 4 activistas fueron arrestadxs mientras realizaban un acto en el tejado del centro de investigación sobre el cáncer en Bristol, que también dedicaron a Barry.

El  sábado 30 de Agosto, dos días más tarde, alrededor de 150 activistas se dirigieron al laboratorio de toxicología de BIBRA en Carshalton, sureste de Londres (ya cerrado), donde fueron recibidxs por una contundente presencia policial que incluía más de 20 furgones antidisturbios y policía montada además de varios agentes que al parecer necesitaban verse reflejadxs en lxs perrxs-policía a lxs que alentaban a morder y atacar a lxs manifestantes. Superadxs en número, lxs activistas no tuvieron más remedio que abandonar sus intentos de entrar en el edificio y retirarse.

Las manifestaciones aumentaban su frecuencia y radicalizaban su discurso ante la determinación de Barry por seguir su huelga y el Estado por su parte también estaba haciendo uso de mecanismos represivos cada vez más potentes.

Al día siguiente de la revuelta en el BIBRA, tuvo lugar una manifestación de cerca de 200 personas contra las peleterías en la granja de visones de Dorset. Una vez más, el Estado mandó a sus perritxs a proteger a lxs asesinxs pero dos trabajadores de la granja resultaron heridos de gravedad tras recibir una fuerte paliza de una multitud de activistas a la que fueron tan imbéciles de plantar cara.

La policía sin embargo no pudo predecir el ataque que días después sufrió la cercana granja de Ringwood, en Hants, que suministraba hurones para experimentos médicos. Se rompieron los cristales y las puertas y varios vehículos fueron saboteados. La multitud se disponía a soltar a lxs animales cuando la esposa del propietario de la granja, que debía tener algún tipo de problemita mental, apareció pegando tiros al aire armada con una escopeta y amenazando con tirotear a lxs activistas si no abandonaban la granja de inmediato. Lxs activistas se retiraron y en su camino de regreso liberaron una docena de gallinas de una cercana granja de cría intensiva.

La segunda huelga de hambre llevaba sólo tres semanas de duración pero las acciones de solidaridad eran ya casi diarias tanto en el Reino Unido como en el resto del mundo. Una vez más, el objetivo secundario de la protesta de Barry en prisión se había cumplido con creces y el auge del movimiento animalista era ya global. No obstante, la fuerza de éste no se vió reflejada en los medios que además de su habitual ejercicio de manipulación informativa, inundaron su programación con la idiosincrasia rosa relativa a la reciente muerte de la princesa Diana de Gales, más conocida como Lady Di, volviendo nula la cobertura informativa de las noticias relativas al movimiento. De todas maneras, ésto no afectó a su actividad en lo más mínimo.

En varias partes del Reino Unido, aparecieron esloganes en las autopistas con el lema "Support Barry Horne, end vivisection NOW" (Apoya a Barry Horne y pon fin a la vivisección ahora) siendo vistos en lugares tan distantes entre sí como Oxford, Newcastle, Yorkshire, South Wales o Brighton. Al mismo tiempo, una avalancha de cartas llegaba al Ministerio del Interior y el parlamento exigiendo que se cumpliesen las peticiones de Barry.

El 7 de Septiembre, 27º día de la 2ª huelga de hambre, la campaña pegó un giro de 360º cuando basándose en las tácticas usadas anteriormente por lxs pacifistas en sus protestas contra la guerra de Vietnam, 60 activistas establecieron un campamento permanente justo enfrente de la puerta principal del complejo principal de Huntingdon Life Sciences (HLS) teniendo un efecto brutal en su actividad puesto que aquellxs que trabajaban descuartizando en vida a animales inocentes en sus malditos experimentos tuvieron que enfrentarse a la determinación que reflejaba la protesta pacífica de cantidades de activistas anti-vivisección y sus consignas cada vez que entraban en el edificio o salían de él.

Además de las manifestaciones pacíficas que dos veces al día, increpaban verbalmente a lxs torturadorxs, mientras duró el campamento también se sucedieron varias acciones nocturnas en las cuales se cortaban las alambradas para liberar a lxs animales y se causaban daños materiales en los equipos de investigación.

Éstos sucesos supusieron un colapso para HLS que ya se encontraba bajo una fuerte presión después de que en 1997, un grupo de activistas infiltradxs con cámara oculta hiciesen públicas las duras pruebas de la crueldad que allí dentro tenía lugar además de filmar varios experimentos de vivisección y otras prácticas como una grabación en la que se veía cómo uno de lxs "cuidadorxs" de lxs animales pega fuertes puñetazos en la cara a un cachorro de Beagle. El desarrollo de los acontecimientos logró finalmente que el ministerio del interior diese un ultimátum a los asesinos laboratorios cuyxs responsables fueron advertidxs de que si el 30 de Noviembre no habían eliminado el sufrimiento animal de su día a día les sería revocada la ayuda pública que recibían. La fuerte campaña publicitaria que se desencadenó posteriormente contra esta empresa tuvo un efecto devastador, siéndoles retirados 80 millones de libras además de perder un gran número de clientes que o bien cancelaban su contrato o además de ésto, también se negaban a cualquier acuerdo futuro con los laboratorios. HLS fue retirada de la bolsa de valores e incluso gran parte de las empresas que practicaban vivisección les dieron la espalda por considerar que además de sus experimentos (que al parecer esta gente sí consideraba necesarios, no siéndolo de ninguna de las maneras), su actividad contenía "sufrimiento animal innecesario". Ante todo ésto, el director de los laboratorios de investigación de HLS renunció de manera repentina a seguir tratando con el comité para los procedimientos con animales, un órgano del ministerio del interior encargado de controlar estas prácticas y la Sociedad por la Defensa de la Vivisección informó a HLS en una carta enviada en Julio de que habían sido retirados de su lista de miembros corporativos.

A pesar de todo ésto, los laboratorios no cerraron y no detuvieron ni mostraron intención alguna de detener la crueldad que mutilaba miles de animales en nombre de la ciencia y el "progreso", por lo que al igual que ha pasado en Huntingdon, también se estableció posteriormente otro campamento en Wilmslow, Chesire donde habían comprado otra propiedad dando lugar a una emergente campaña de activistas que han unido sus fuerzas con lxs que permanecían en la sede central.

Sin embargo HLS fue sólo una parte de la diversión. Frente a la determinación de Barry por trasladar su huelga de hambre a un segundo mes, creció mucho la preocupación por su salud en el gobierno ya que éste temía que empeorase dando lugar a un recrudecimiento de las revueltas. La campaña de apoyo a Barry seguía actuando en el marco de un frente amplio. El boletín de apoyo a la campaña informó que en un sólo día, viernes 12 de septiembre, hubo protestas en el Ministerio del Interior en Londres, y en la oficina del Partido Laborista en Southampton, mientras que el extranjero se habían visto manis en la Embajada Británica en La Haya, Holanda y en el Consulado Británico en Cleveland, Ohio, EE.UU. además de una protesta contra la vivisección en la Universidad de Umea en Suecia, que terminó con varios vivisectores heridos cuando éstos intentaron hacerse los héroes y plantar cara a lxs activistas que asaltaron los laboratorios.

Al día siguiente de ésto, el 13 de Septiembre, un grupo de activistas intentó llevar a cabo una acción contra la estación de investigación agrícola de Babraham siendo sofocado por la intervención de 200 antidisturbios. Más tarde en ese mismo día, tuvo lugar otra fuerte acción contra la ya odiada granja de cría de gatxs para investigación de Hill Groove donde a pesar de continuar fuertemente vigilada por la policía, una gran horda de activistas pasó la noche vagando por el bosque, usando megáfonos, petardos y silbatos para desconcertar a la policía mientras un helicóptero sobrevolaba la zona para intentar localizarlxs. No obstante, en esta acción se rechazó el atacar la granja y la campaña contra ella continuó con fuerza y determinación

Al día siguiente, domingo 14, sobre 400 activistas se presentaron en otro potencial objetivo, la granja de Shamrock en West Sussex, ya cerrada hace tiempo, que importaba primates para experimentos de vivisección. Lxs manifestantes, organizadxs en un fuerte bloque, cortaron varias calles y protagonizaron varios choques con la policía y algunxs empleadxs de la granja. La fuerte preparación de lxs agentes hizo que sólo un activista lograse escalar la valla que rodea al edificio y llegar al tejado.

Al día siguiente, enojado, el director de HLS acudió a los tribunales para exigir que éstos autorizasen una intervención policial inmediata para desalojar el campamento de Huntingdon pero a pesar de su ejército de carxs abogadxs no tuvo éxito al determinar el juez que era necesario un plazo mínimo de 7 días para estudiar a fondo la situación, tiempo de oro que lxs activistas aprovecharon para reunirse y pensar cómo hacer frente a las posibles medidas legales.

El día 18 se vió otra manifestación enmarcada en la campaña contra la granja de Hill Groove, reuniendo a 80 activistas. Algunos medios definían ya el carácter de las protestas contra Hill Groove y HLS como un hecho cotidiano.

El mismo día del acto público contra Hill Groove, dos investigadores de HLS, Andrew Mash y Robert Waters fueron juzgados por maltrato animal innecesario y condenados a trabajos comunitarios además de pagar los costes del juicio. Sólo quiero dejar claro que si el sufrimiento innecesario se lo hubiesen aplicado a humanxs, posiblemente hubieran ido a la cárcel. Una vez más, resalto la transigencia de la justicia frente a los casos de maltrato animal. Ante la patética sentencia, un grupo de activistas asaltaron tres días después la vivienda de Andrew Mash, amenazándole y rompiendo casi todas las ventanas.

Dos días después, el sábado 20 la acción se trasladó a los laboratorios de animales Wickham en Hampshire, donde 300 activistas se reunieron. Una vez más, efectivos antidisturbios, alambre de púas y cercas electrificadas frustraron la acción, provocando la rabia de lxs activistas que se ensañaron atacando la vivienda de William Karmel, director de los laboratorios en la localidad de Southampton donde también rompieron ventanas y la puerta de la terraza.

Al día siguiente, domingo 21, sobre 150 personas acudieron a una reunión especial en el campamento de Huntingdon donde tras una charla sobre derechos de lxs animales se realizó una manifestación frente a las puertas del laboratorio central de HLS para molestar y poner en evidencia al personal restante. La manifestación no contenía en un principio un contenido violento pero al parecer, uno de lxs trabajadorxs no sabía distinguir la vida real de sus videojuegos y atropelló con su coche a dos activistas. Ante ésto, la multitud cargó contra el laboratorio atacando a varixs trabajadorxs y a la policía que intentaba evitar su entrada al edificio, resultando detenidxs 3 de lxs manifestantes. Otrxs tres activistas aprovecharon el tumulto y consiguieron superar el cordón policial, subiendo hasta el tejado del edificio donde fueron filmadxs por la prensa y colocaron varias pancartas, ganando publicidad para la campaña.

Habían pasado ya 6 semanas desde que Barry había iniciado su segunda huelga de hambre y su salud estaba cada vez más comprometida. Las cartas y las llamadas de teléfono saturaban ya las redes del oficina central y era tan fuerte la presión ante las continuas muestras de rechazo de la gente hacia sus políticas, que el gobierno decidió por fin tomar cartas en el asunto.

El jueves 25 de septiembre, el entonces Ministro del Interior, Williams Mostyn (que más tarde se convirtió en fiscal general) contactó con algunxs de lxs individuxs que participaban en la campaña de apoyo a Barry ofreciéndoles un diálogo entre unxs funcionarixs del gobierno y lxs activistas donde podrían exponer sus motivos y sus exigencias. Les concedieron una llamada a Barry, que continuaba su huelga en la prisión de Bristol para conocer su opinión y tras mostrar Barry su aprobación, lxs activistas aceptaron reunirse con el gobierno y Barry puso fin a la segunda huelga de hambre en la medianoche del día siguiente, viernes 26 de septiembre tras 46 días de resistencia.

La campaña había alcanzado ya sus objetivos con creces encontrando solidaridad tanto nacional, como internacionalmente. La industria de la vivisección y sus responsables se encontraban arrinconados como nunca antes se había visto y aunque el gobierno todavía no había prometido nada, habían conseguido que reculasen y aceptasen tratar con lxs activistas a lxs que hasta días antes sólo habían reprimido y criminalizado algo que por otro lado, significaba que el gobierno estaba obligado a justificar su no-cumplimiento de las promesas pre-electorales ante gente que no se dejaría engañar tan fácilmente por su demagoga verborrea barata.

Sin embargo, las razones para desconfiar nuevamente de lxs bastardxs del gobierno no se hicieron esperar y días después de detener Barry su huelga de hambre, se filtró la noticia de que el gobierno había estado conversando con lxs responsables del laboratorio HLS y había rectificado su amenaza de retirarles los fondos si en Noviembre sus prácticas no eliminaban el sufrimiento animal. Además, días después la policía desalojó por la fuerza y sin ningún aviso, el campamento de Huntingdon, en una fuerte revuelta tras la que un activista que se había refugiado en un pequeño tunel subterráneo necesitó días para ser devuelto a la superficie.

También se informó en varios medios que los experimentos con animales presentaban síntomas de experimentar un nuevo auge, algo que no se había visto en dos décadas.

Otra vez, las bocas llenas de lxs políticxs son sólo mentiras y verborrea de unxs cobardes que ceden cuando les entra el canguelo para luego apuñalarnos por la espalda cuando recuperan las riendas del asunto.

En la reunión con lxs activistas, que tuvo lugar 10 de Octubre, lxs activistas expusieron varias preguntas entre las que se contaban aquellas que pedían explicaciones acerca del no-cumplimiento de las promesas electorales, el por qué de la parcialidad del Comité por los procedimientos con animales, un organismo que a pesar de tener como objetivo evitar el maltrato animal innecesario, hacía la vista gorda así como el motivo de dicha vista gorda y sobre todo, pedir explicaciones de la repentina actitud de complicidad del gobierno con los laboratorios HLS a pesar de su terrible historial. La respuesta a la última pregunta se reduce a una simple palabra. SOBORNO.

La pregunta más importante de la entrevista fue quizás aquella en la que lxs funcionarixs fueron preguntadxs sobre ¿cómo después de prometer a sus votantes y más especialmente al movimiento animalista el fin de la experimentación animal, podían estar contemplando el primer aumento en el ritmo de estas prácticas de los últimos 25 años?.

Las respuestas del gobierno fueron evasivas y difusas, intentando más apartar el tema que afrontarlo de verdad, intentando confundir a lxs activistas. No obstante, la entrevista fue grabada y se envió una copia a Barry que se encontraba en prisión y en un estado de salud muy precario.

No obstante, Barry había desarrollado sus dos huelgas de hambre mientras se encontraba en prisión preventiva y no tuvo más remedio que hacer frente al juicio a pesar de que su delicada salud todavía se resentía.

Apenas un mes después del fin de una huelga de hambre de 16 semanas, Barry se sentó en un tribunal de la corona en Bristol donde se declaró culpable de los incendios de Bristol pero negó su participación en el incendio que destruyó los laboratorios de vivisección en la isla de Wight cuyos daños habían sido mucho más graves.

A pesar de que no existían pruebas reales que vinculasen a Barry con el ataque en la isla de Wight, la fiscalía sostuvo que las semejanzas entre los dispositivos explosivos de ambos casos eran tantas que se podía determinar que habían sido fabricados por la misma persona y tras exponer al magistrado la estructura de un explosivo y otro, Barry fue declarado culpable de todos los cargos y fue sentenciado el 5 de mayo a 18 años de prisión.

Tras ser trasladado de la prisión de Bristol a la cárcel de máxima seguridad de Full Sutton, cerca de York, Barry dedicó los 6 meses siguientes a recuperarse de su estado de salud mientras estudiaba y analizaba los errores de sus dos huelgas de hambre, el principal de ellos, su confianza en los falsos apretones de manos del gobierno y sus lacayxs.

Al terminar el verano, Barry, mentalizado ya de que el gobierno le había traicionado y mentido, pidió a sus compañerxs fuera de la cárcel que contactaran con el gobierno en su nombre y les diesen una fecha límite para cumplir sus promesas que estableció el día 26 de Septiembre de 1998, justo un año después de poner fin a su segunda huelga de hambre.

Ante la actitud impasible del gobierno, Barry decidió hacer frente a una tercera huelga de hambre que comenzó dos semanas después de la fecha de su ultimátum, en la medianoche del 6 de Octubre de 1998.

El sitio web de apoyo a la campaña de Barry se volvió a poner en marcha y se editó un nuevo boletín de información que gestionaba un grupo de activistas que se identificaba públicamente en él como la ABC (Animal Betrayed Coalition, Coalición Animal Traicionada). En este boletín, lxs activistas ponían de manifiesto todas las promesas que el Estado había roto o incumplido, así como su complicidad con la peletería, la vivisección, la caza masiva o el maltrato.

Al ser ésta ya la tercera huelga de hambre, tanto Barry como sus seguidorxs eran conscientes totalmente de que en esa ocasión sería mucho más difícil movilizar a la gente, que ya había perdido muchas esperanzas debido a la actitud del gobierno, y de ganar publicidad puesto que los medios habían perdido gran parte del interés que mostraban por la campaña.

A pesar de la poca fé, el apoyo a la protesta no tardó en mostrar de nuevo su fuerza el 11 de Octubre, a 5 días del comienzo de la protesta, activistas mostraron su poderosa rabia en una gran acción que dedicaron a Barry y que consistió en un ataque a una granja de pieles en la que fueron liberadxs la impresionante cifra de 400 zorrxs y 200 mapaches, además de destruir totalmente la maquinaria.

Ésto fue sin duda un soplo de aire fresco para el movimiento que el sábado 15 de Octubre, vió la primera protesta grande desde el inicio de la tercera huelga que enfocó en principio su actividad contra la granja de Hill Groove, donde fuertes choques con la policía disolvieron a una masa llena de esperanzas y sentimientos una vez más. Esta vez, lxs activistas no optaron por tomar los árboles y se reorganizaron en la cercana ciudad de Oxford en cuyo centro causaron el caos durante todo el día y la noche. Un bloque de cientos de activistas cortó el tráfico hasta llevarlo a un punto muerto y tras ésto, descargaron su ira contra varios laboratorios y la vivienda particular del Colin Blakemore (el vivisector antes citado, que cosía los ojos a cachorros de gato) con la que se ensañaron especialmente causando tremendos destrozos (y menos mal que el energúmeno en cuestión no estaba en casa o posiblemente habría pasado una temporadita en el hospital). La respuesta policial no tardó en hacer aparición en lo que fue otra potente revuelta que se saldó con 13 activistas detenidxs en el intento de lxs antidisturbios por restablecer el orden público y sofocar la protesta.

El martes 20 de Octubre tuvo lugar otra gran manifestación delante de la sede del ministerio del interior en Londres en apoyo a la causa de Barry. Tras dicha movilización que no incluyó componente violento alguno al contarse entre la masa niñxs y ancianxs, un grupo de activistas organizó un nuevo bloque con el que fueron asaltados los laboratorios de King's College y el Instituto de Neurología. En este último, hubo un enfrentamiento en el que algunxs trabajadorxs resultaron heridxs tras sufrir fuertes agresiones por lxs activistas cuando lxs empleadxs activaron las alarmas de incendios para alertar a la policía.

Numerosas acciones en solidaridad con Barry y de menor calibre se sucedieron los días siguientes por todo el mundo.

Otra protesta el día 30 de Octubre en Oxford tuvo como consecuencia dos compas arrestadxs por lo que más tarde, en venganza, numerosxs activistas causaron daños en la granja de Park Farm, que también suministraba animales para investigación además de una granja de cría industrial de gallinas donde todos los vehículos fueron saboteados. De modo paralelo, en otras partes del país se vieron otras acciones como la okupación por un grupo de activistas de las oficinas que en Londres tiene la compañía farmacéutica Merial, que obtiene lxs animales para sus experimentos de la granja de Hill Groove. Además, otrxs activistas protagonizaron concentraciones y vigilias enfrente de las sedes del partido Laborista a lo largo y ancho del país.

Aparecieron de nuevo grandes eslóganes pintados en puentes de las autopistas y en las paredes de las ciudades, llamando a la solidaridad con Barry.

Las líneas del gobierno volvieron a ser colapsadas con cartas y llamadas telefónicas continuas de activistas que exigían la libertad de Barry y el cumplimiento de las promesas del gobierno.

A pesar de la actitud indiferente que los medios habían mantenido hasta la fecha, su atención se reactivó cuando la tercera huelga de hambre de Barry afrontaba ya su octava semana. Desde la cárcel reconocieron que su vida corría grave peligro y la prensa comenzó a mediatizar su caso de nuevo. No obstante, Barry no abandonó la huelga y su estado empeoró considerablemente. Ante ésto, cientos de activistas establecieron un campamento de protesta en los alrededores de la cárcel de Full Stutton donde Barry cumplía condena lo que llamó todavía más la atención de los medios.

Frente a la ya ineludible masificación de la protesta, el gobierno se vió nuevamente forzado a actuar y el 12 de Noviembre un parlamentario visitó a Barry en prisión mientras que una nueva reunión con sus simpatizantes se acordó para el día 19 de Noviembre, cuando Barry llevaba ya 44 días de huelga en la que estuvo presente Tony Clarke, el hombre que previamente había visitado a Barry.

La diferencia en esta ocasión radicó en que Barry se negó rotundamente a aceptar cualquier negociación o diálogo con el gobierno que no fuese el inmediato cumplimiento de sus exigencias, rechazando por completo el reformismo y el buen rollo presente en las protestas del gobierno y atribuyendo la causa de su actitud a la falsedad que el gobierno había demostrado en los otros dos casos.

Barry era consciente de que el gobierno estaba preocupado por la repercusión social que su huelga estaba teniendo y días después, hizo público un comunicado en el que explicaba que en vista de lo sucedido en las otras dos protestas, no tenía intención de parar y que si el gobierno no aceptaba de forma inmediata sus exigencias, estaba dispuesto a llegar hasta el final.

No obstante, Barry decidió simplificar sus exigencias poco después, declarando que detendría su huelga si el gobierno aceptaba crear una comisión real para analizar los experimentos con animales y determinar si en realidad eran éstos necesarios o existían prácticas alternativas. La nueva propuesta de Barry fue bien acogida incluso por la industria mediática del capital que le dió buena prensa mientras el gobierno, que sin duda había sido cogido por sorpresa en un momento en el que nadie esperaba que Barry cediese, se negó a aceptar su condición alegando que lo que pedía era demasiado caro e inútil pues ya contaban con órganos que cubrían esa tarea. Barry decidió entonces continuar con la huelga pues pensaba que los organismos que el Estado afirmaba que cubrían esa tarea, habían demostrado ya actuar al servicio de grandes laboratorios que lograban actuar con total impunidad con sólo poner unos billetes en el bolsillo adecuado.

El 24 de Noviembre en la apertura del parlamento, un grupo de activistas fueron detenidxs cuando tras aparcar el coche oficial de la reina frente al edificio, colocaron una gran pancarta delante del mismo mientras gritaban por la solidaridad con Barry. Este evento fue emitido en directo por medios de comunicación internacionales que cubrían la llegada de la reina y tuvo una fuerte repercusión mediática. Ratos después, tuvo lugar una alerta todavía mayor en la residencia del primer ministro, donde dos activistas aparcaron sus coches al final de Downing Street, pincharon las ruedas y se encadenaron al volante, en una maniobra para distraer a la policía, que tardó una hora en desencadenarlos, de otra manifestación que se desarrollaba enfrente de la casa del primer ministro y en la que lxs activistas expresaban con megafonía y pancartas sus razones y exigencias.

El mismo día, la salud de Barry empeoraba todavía más de manera repentina por lo que fue trasladado en un furgón escoltado por lxs agentes al hospital del distrito de York. El campamento que se había establecido en solidaridad con Barry en los exteriores de la prisión se trasladó también a la calle del hospital donde se reasentaron de nuevo protagonizando varias protestas.

Frente a estos hechos, el interés de los medios se había convertido ya en algo obsesivo. Primero sólo fue la noticia clave en los medios locales o nacionales pero pronto ésto se extendió a las televisiones internacionales que no tardaron en enviar a sus corresponsales al campamento donde se ofrecían a lxs activistas varias ruedas de prensa al día por decenas de periodistas con cámaras, bolígrafos y micrófonos dispuestxs a contar todo lo que lxs activistas les explicasen.

La tensión en el gobierno crecía por momentos y sólo dos días después del ingreso en el hospital de Barry, Keny Pollard, un parlamentario laborista, envió por fax una carta a Barry de 8 páginas en la que le explicaba las propuestas del gobierno. Barry tomó una taza de té rojo y zumo de fruta para concentrarse y poder leer la carta y tras leerla, pidió a sus simpatizantes que respondiesen la carta dejando claro que no aceptaba sus propuestas reformistas y que sólo iba a retomar la ingesta de líquidos. Más adelante, el gobierno utilizó ésto a su favor en un cínico intento de restar credibilidad a Barry.

Durante los días siguientes, Barry continuaba decidido pero su salud menguaba a un ritmo cada vez más frenético. Las ruedas de prensa seguían siendo continuas y el caso era ya un fenómeno de masas que aparecía en la primera plana de los principales medios de comunicación internacionales. El intenso escrutinio volvía la campaña animalista todavía más importante.

El 5 de Diciembre el diputado laborista Tony Clarke volvió a contactar con Barry, esta vez ofreciéndole una reunión de sus representantes con el diputado en la cámara de lxs comunes pero Barry la volvió a rechazar alegando que creía haber dejado bien claro que no quería más reuniones si no se cumplía lo que pedía y añadió que a él se le acababa el tiempo.

Al día siguiente, la desfachatez de Tony Clarke tuvo su consecuencia cuando un grupo de activistas en nombre del FLA destruyó por completo siete camiones de refrigerado en una planta de procesamiento de pollos en Crowton, Chesire, causando cientos de miles de libras en pérdidas. Las acciones del FLA aumentaron su ritmo y se volvieron casi continuas y en el gobierno sabían que la campaña de Barry era la culpable de ello.

El día 9 hubo otro intento de contactar por parte del gobierno, esta vez del diputado Ian Cawsey quién en nombre de todos los partidos por el bienestar animal dijo que su grupo abriría un informe sobre el comité de procedimientos animales para volver a considerar la anterior propuesta de Barry de crear una cámara real que analizase la experimentación animal, afirmando que dicho comité se había reunido ya el día anterior para tratar el tema de su huelga y continuaría informando de todo a su grupo que prometía mantener el contacto con Barry. Resulta evidente en este contexto que el gobierno comenzaba a temer de verdad por la vida de Barry y dicho temor se vió reflejado en un artículo aparecido en el periódico The guardian donde el profesor Banner, cabecilla del comité, declaraba "las cosas no pueden seguir como están...".

Al día siguiente, día 10, Barry recibió las nuevas propuestas del gobierno pero no pudo leerlas porque el estado de su vista era demasiado precario y además, estaba demasiado débil como para comprenderlas. Se prometió a sus compañerxs que podrían visitarle el día 12 para hablar con él.

Las cosas tomaron un rumbo desastroso cuando el día 12, justo después de que lxs activistas abandonasen la habitación de Barry, la policía lo sacó del hospital y lo devolvió a la cárcel en un momento en el que su vida pendía de un hilo. Nunca sabremos qué sucedió durante esas horas pero lo que está claro, es que ésto fue un acto cobarde e imperdonable de un gobierno que con el rabo entre las piernas, no quería afrontar las consecuencias de que un preso en huelga de hambre falleciese mientras estaba ingresado por culpa de su incompetencia y de su cabezonería al no estimar siquiera las exigencias de Barry aún peligrando su propia vida, limitando su respuesta a más y más reuniones absurdas en las que Barry, desde el comienzo de su tercera huelga, había dejado bien claro que no creía.

De vuelta en prisión, fue visitado por un grupo de activistas que tras leer las propuestas pretendían comunicárselas puesto que él no podía leerlas pero su estado era ya tan grave que inclusó presentaba lagunas de memoria, olvidándose de manera repentina de que estaba en huelga y siendo incapaz de reconocer a lxs que le hablaban, entre otros síntomas.

Finalmente, el día 68 de la tercera huelga, Barry accedió a ingerir comida sólida de nuevo y fue devuelto de inmediato al hospital donde fue ingresado y monitorizado para comprobar si su estado mejoraba.

El gobierno, manteniendo su actitud de bastardxs cobardes y embusterxs, emprendió entonces una cruel campaña de desprestigio de Barry en la que decía que todo había sido mentira y afirmaba que no había habido ninguna huelga real, publicando fotos de Barry comiendo días antes y fechando dichas fotos mucho más atrás para tratarlas como pruebas de sus patéticas mentiras.

Barry luchó duramente contra el dolor y el daño psíquico y físico que su huelga le había causado pero nunca llegó a recuperarse y finalmente, el triste 5 de Noviembre del 2001 murió de insuficiencia hepática en la enfermería de la prisión de Long Lartin, en Worcestershire.

El Estado de Inglaterra es el primer y último responsable de este ASESINATO pues aunque Barry murió por una enfermedad a causa de su determinación a seguir hasta el final, su muerte podría haber sido evitada por un gobierno con tan sólo prohibir unos experimentos que son, hoy en día, totalmente innecesarios pues existen numerosas alternativas gracias al cultivo de células y la posibilidad de crear químicamente tejidos vivos sobre los que experimentar. Hoy, la tecnología hace posible prescindir de animales para investigar, hoy, los avances científicos permiten que nuestros productos de belleza y el efecto de ciertos químicos no necesiten ser testados en criaturas vivas. Pero claro, es más caro y éso sirve de excusa al gobierno para asesinar a miles de animales al año en crueles experimentos que nadie es todavía capaz de sustentar con argumentos sin acudir a la falacia. Incluso les sirve de excusa para justificar su actitud indiferente frente a la muerte de un hombre.

Barry Horne no era un anarquista. Barry Horne no era un revolucionario, no no. Era simplemente un hombre que supo contemplar la bondad y la belleza en los inocentes corazones de lxs animales y luchó hasta el final por su libertad. Hoy, Barry es sin duda alguna un ejemplo a seguir y un símbolo de la lucha de todxs aquellxs que no nos conformamos con liberar a lxs nuestrxs, lxs queremos a todxs, libres y vivxs. Porque la libertad no entiende de razas, la libertad no entiende de sexos y la libertad no entiende de orientaciones sexuales. La libertad es un derecho, el único natural, y por éso tampoco debe entender de especies. Porque no es necesaria su explotación, no es necesario su sufrimiento y no es necesaria su tortura y sobre todo, porque sus miradas de horror también atraviesan nuestros corazones.

LIBERACIÓN ANIMAL Y HUMANA YA