"A la vida es necesario brindarle la elevación exquisita, la rebelión del brazo y de la mente" Severino Di Giovanni.

lunes, 27 de diciembre de 2010

¿A dónde va el dinero de "ayuda" a Afganistán?, fraude y conspiración.

"Fui a ver una planta procesadora de alimentos en el este del país, que supuestamente iba a emplear a 250 mujeres, habíamos iniciado el proyecto y estábamos pagando por los equipos y los salarios. Pero cuando visité el sitio, lo único que encontré fue unas cuantas personas trabajando en una pequeña huerta del tamaño de un aula". Así describe un afgano que solía trabajar para una organización de "ayuda" estadounidense uno de sus proyectos y añade que tras ésto, exasperado, se dirigió a lxs responsables y un funcionario le mandó callar "y dijo que si no me callaba iba a haber problemas en el camino de regreso a Jalalabad, en otras palabras, que me matarían".

Bonitas pero falsas son las noticias que aquí nos llegan con respecto al actual contexto en Afganistán. Situaciones como ésta podríamos comentar por doquier pero sería perder el tiempo mientras el democrático y pacifista amigo de todxs, el presidente genocida Obama prepara su discursito para lanzar por las televisiones de todo el mundo "civilizado" la próxima semana. Éste tratará sobre el progreso de la estrategia estadounidense en Afganistán pero posiblemente, omita este tipo de asuntos y se limite a mencionar la evolución del ámbito militar en un descarado a la par que discreto ejercicio de desviación de atención. Pero yo pregunto, ¿dónde están los 52 millones de dólares que desde 2001 la coalición liderada por los EE.UU. proporciona supuestamente a Afganistán para ayudas?, se hablaba de que dos tercios irían para reforzar la seguridad y el tercio restante para impulsar el desarrollo económico, social y político de cara a un proyecto democrático (de democracia según su modelo, claro, que no se le pase por la cabeza a lxs afganxs el no seguir el modelo capitalista o las pacifistas fuerzas de la OTAN tendrían que entrar en acción por el bienestar de la humanidad y harían pupa a lxs malvadxs afganxs que osasen cuestionar a Occidente) pero es que a pesar de ésto, a pesar de que este dinero fuese en un principio destinado a transformar Afganistán en otra democracia al American way of life, todos los millones invertidos han tenido un ridículo impacto en la absoluta e inhumana miseria en la que viven actualmente 9 millones de afganxs mientras que otrxs 5 millones son consideradxs por los gobiernos occidentales como "no pobres" e intentan sobrevivir con 40 dólares al mes, siendo éstxs lxs más afortunadxs.

"Todo aparenta estar bien para lxs extranjerxs pero, de hecho, la gente está muriendo de hambre en Kabul" dice Abdul Qudus, un hombre ya en la cuarentena que con su piel profundamente arrugada y su cuerpo escuálido por el hambre, vende ropa de 2ª mano en una esquina de la capital con la esperanza de regresar a casa con algo de comer, pisando con sus pies descalzos aquel suelo fangoso y medio congelado. Abdul añade, "compro y vendo ropa por entre 10 y 30 afganis (entre dos y seis centavos de dólar) y aún así hay gente demasiado pobre para comprarla, yo mismo soy muy pobre y en ocasiones no como para que mis hijxs tengan suficiente". Abdul cuenta que empezó a vender la ropa que él, su esposa y sus hijxs ya no usaban como única alternativa tras perder su empleo de lavador de alfombras.

A pesar de la dialéctica negacionista con respecto a todo este asunto que adoptan cuando se encuentran delante de las principales cadenas de tv internacionales, lxs funcionarixs y líderes estadounidenses admiten en privado que el torrente de dinero que ha inundado Afganistán con objeto de mejorar las condiciones sociales para debilitar así a lxs talibanes ha terminado por tener un efecto contrario, favoreciendo que el país se desestabilice y generando un aumento exponencial de la corrupción en los últimos años, de modo que en un reportaje hecho público el pasado 25 de Diciembre por Transparencia Internacional, se sitúa a Afganistán como el 3º de los países más corruptos del mundo, de un total de 178 que incluye el sondeo.

"Los proyectos de ayuda son demasiado grandes, ejecutados en tiempos muy cortos, y en lugares extremadamente alejados", admite un diplomático mientras recuerda que no pudo monitorear un proyecto de construcción de una carretera en la provincia de Kunar, al este de Kabul, porque se le prohibió terminantemente el acceso a la zona de la obra por motivos de seguridad ya que según las tropas norteamericanas, no le podrían defender del fuego cruzado en caso de producirse un atentado. Tanto lxs afganxs como lxs estadounidenses que han supervisado alguno de los proyectos de supuesta ayuda, concluyen que el enfoque de éstos ha sido desastroso. Cuentan casos como varias escuelas en zonas donde nadie las necesita, equipadas con ordenadores y modernas instalaciones en barrios donde no hay ni agua potable ni electricidad.

¿Podemos barajar la hipótesis de que todo ésto responda como todo en este sistema, a una serie de intereses  en base a una estrategia de mercado determinada?. Karolina Oloffson, jefa de promoción de la ONG afgana Integrity Watch Afghanistan, declara que todo es un gran mejunje y que desde las altas esferas, las organizaciones de ayuda no son evaluadas en función de sus resultado productivos sino por el dinero que éstas gastan. Además, añade que "los Estados Unidos tienen un enfoque sumamente capitalista y están entregando la ayuda a través de compañías privadas, no quieren utilizar a las ONG porque consideran que sus funcionarixs son demasiado idealistas".

De este modo, se puede interpretar el motivo por el cual los mayores contratos para proyectos de ayuda en Afganistán son entregados a grandes empresas privadas que se encuentran más que familiarizadas con los largos procesos de licitación para dichos proyectos y que untando allí, sobornando allá pueden producir la documentación necesaria para desarrollar sus planes en zonas tan peligrosas que ni el mismísimo Rambo sería capaz de supervisar a lxs sub-contratistas o el desarrollo de dichos proyectos sin que un balazo le volase la tapa de los sesos. Obviamente, todo este embrollo se encuentra muy bien orquestado desde Washington.

En su oficina de Kabul, Hedayutullah, propietario de Noor-Taq-e-Zafar Construction Company explica que existe una razón muy simple para entender por qué la calidad del trabajo es tan pobre y nos cuenta, ""Digamos que el/la principal contratista estadounidense tiene un contrato por $2'5 millones donados por un gobierno extranjero. El 20% queda como gastos administrativos y encuentra un/a subcontratista, que a su vez subcontrata con una compañía afgana, que también podría subcontratar nuevamente. Al final del día, pueden quedar tan sólo $1'4 millones para construir el proyecto, que es muy poco para hacer un trabajo adecuado".

El avance del trabajo se suele monitorear por medio de fotografías del trabajo en curso que se realizan cada poco tiempo. Un ejemplo pequeño pero típico, es el de una compañía afgana que recibió los fondos para construir y poner en funcionamiento un taller de reparación de tractores en una peligrosa provincia de Oruzgan al sur de Kabul y poder dar así empleo a la juventud local.

El contratista, lo que hizo fue alquilar durante el día un taller ya abierto en la zona de Kandahar y luego contrató a unxs jóvenes de la zona a lxs que pagó una suma ridícula en comparación a lo que le fue asignado para su supuesto proyecto para que éstxs posaran como si estuviesen arreglando motores de un tractor. Acto seguido, hizo llamar a unos fotógrafos que también había contratado con el dinero del proyecto e hizo que fotografiasen a lxs jóvenes que sin saberlo, eran partícipes de un fraude, el de su propia miseria. Tras ésto, envió las fotos tomadas al contratista principal y a la entidad donante, expresando ambos su gratitud y su satisfacción por el trabajo realizado. Tras contar este caso, el señor Hedayutullah señala que "No existe la menor intención de prestar un servicio, sólo de hacer dinero".

Algunxs analistas definen ciertos logros como por ejemplo que Kabul cuente desde hace poco con un suministro eléctrico casi continuo que viene desde Tajikistán y Uzbekistán por medio de unos cables construídos a través del monte Hindu Kush. Para mí no supone un logro, sino la todavía mayor extensión de las compañías eléctricas y las grandes empresas que comienzan a hacer de Afganistán su nuevo patio de juegos. Es sin duda un logro para aquellxs que contemplen como un logro el correcto desarrollo de la globalización, el nuevo escudo del capitalismo pero para alguien como yo que ha comprendido los peligros que implica dicho desarrollo y se ha decidido a intentar sabotearlo por todos los medios que estén a su alcance, no supone si no algo por lo que este problema que hoy os comento se vuelve más preocupante si cabe.

Muy poco es el dinero que desborda y el poco que lo hace es rápidamente monopolizado por un grupo reducido de empresarixs y entidades financieras privadas que mantienen sus conexiones con las altas cumbres de Washington. El Ex-vice-presidente Ahmed Zia Massoud fue detenido cuando, según muestran documentos diplomáticos estadounidenses recientemente divulgados por la polémica red informativa Wikileaks, intentaba entrar en los Emiratos Árabes con un maletín que contenía 52 millones de dólares en efectivo. Y "sorprendentemente", existen otros casos que implican a jefes de policía y/o gobernadorxs provinciales que, como era de esperar, no quieren quedarse sin su pedacito de tarta.

El Co-director de Integrity Watch Afghanistan dice que no es posible en la práctica, llevar ayuda para el desarrollo a zonas donde hay conflictos y que sólo pueden limitarse a la ayuda humanitaria pero afirman también que por otro lado, ésto iría en contra de la política estadounidense que se propulsa en Irak, consistente en otorgar a los comandantes de los asentamientos militares estadounidenses, sustanciosas cantidades de dinero sobre las que se les asigna total control y que van destinadas a, supuestamente, contribuír a las ayudas locales por medio de los llamados Equipos de Reconstrucción Provincial (PRT por sus siglas en inglés). De todas maneras, una mujer afgana que trabajó en su día para una agencia del gobierno estadounidense relaciona ésto con el hecho de que lxs talibanes apunten sus armas contra escuelas e infraestructura construída en el marco de estos proyectos porque los consideran "propiedad de lxs estadounidenses" y dice que en realidad, es altamente cuestionable que estos proyectos hagan algún bien a EE.UU. pues por mucho que intenten modernizar según su plutocrático modelo de progreso a una tierra de nadie como Afganistán, lxs civiles nunca perdonarán a lxs soldados que hayan asesinado a sus hijxs, a sus esposxs o a sus padres/madres. Una sola proeza no quita una vida de injusticias y dolor.

La política estadounidense en Afganistán, al igual que la de Irak en su día y como era ya de esperar, no es otra que la de usar la mentira de la ayuda para el desarrollo socio-económico como tapadera para justificar su apertura de puertas a grandes compañías estadounidenses que convierten esos proyectos en otra más de sus productivas especulaciones, el futuro de millones de personas en manos de unxs miserables que sólo buscan hacer todavía más dinero en un lugar desamparado donde la gente muere y mata por un pedazo de pan.

Mientras Obama se sigue currando sus discursitos de progresista para vendernos la moto de la invasión de los mercados estadounidenses en Afganistán, el Sistema de Alerta Temprana de Hambruna de los EE.UU. prevé que con la llegada del invierno, la situación va a empeorar y la gran mayoría de lxs afganxs se enfrentará al horror de lo que llaman "inseguridad alimentaria", es decir, no tener asegurado ni siquiera un mendrugo de pan para combatir el frío y los bombardeos.

Esperemos que la familia del vendedor de ropa usada pueda continuar vendiendo sus propias prendas en el sucio y húmedo suelo de algún suburbio de Kabul, rezando para que ninguna bomba pacifista de la OTAN les mande al infierno en nombre del progreso y el bienestar globales.

Salud.