"A la vida es necesario brindarle la elevación exquisita, la rebelión del brazo y de la mente" Severino Di Giovanni.

lunes, 15 de noviembre de 2010

Sobre la administración de psicofármacos en los centros de menores.

Análisis propio realizado a partir del texto "Análisis y reflexiones acerca de la suministración de psicofármacos en los centros cerrados de justicia juvenil".

La psiquiatría moderna es un problema cuyo análisis mucha gente teme y de hecho, dentro del lobby controlado por la industria farmacéutica, es uno de sus negocios más productivos (que no es sinónimo de eficaz, sino de rentable). Esta rama de la medicina usa hoy el término "Disocial" con objeto de definir a aquellxs individuxs que por una u otra circunstancia, han desarrollado conductas violentas y/o que de algún modo se escapen del camino marcado por la orquesta de la sociedad industrial.

Analicemos hechos. 

Hoy en día, en los centros cerrados de justicia juvenil de Catalunya, en algunos módulos más del 60% de lxs menores internadxs toman medicación neuroléptica antipsicótica como el Haloperidol y entre un 80 y un 90% hace lo propio con la medicina psiquiátrica con antidepresivos y/o ansiolíticos. En su mayor parte, lxs adolescentes a quienes es designada esta medicación la toma por primera vez, no conociendo su consumo antes de la entrada en sus respectivos centros. 

Sea lo que sea lo que la comunidad psiquiátrica ha designado como "Disocial", resulta obvio que no se trata de una enfermedad mental como han pretendido afirmar a lo largo de la historia falsas aportaciones que desde varios ámbitos realizaban afirmaciones tan estrambóticas como por ejemplo una teoría que en los años 60 llevó a muchxs psiquiatras a confiar en que lxs "criminales" (generalizando de forma absurda con todxs ellxs) desarrollaban un cromosoma Y de más lo cual generaba una relación de causa-efecto entre la testosterona y la agresividad, teoría hoy refutada por impresentable. Todas las afirmaciones que conciben la criminalidad como un trastorno de etiología somática, se situan en una serie de fundamentos totalmente acientíficos y al más puro estilo del darwinismo social de Lombroso (científico, si es que se le puede llamar así, que a finales del S. XIX afirmó que se podrían descubrir las futuras tendencias criminales de la gente a partir de unas supuestas protuberancias que aquellxs que él llamaba "Criminales natxs" sufrirían en su cráneo y/o masa cerebral, llegando a concebir la criminalidad como una enfermedad de nacimiento).

A pesar de que estas teorías son las que subyacen actualmente en todo tratamiento biologicista de lo etiquetado como Disocial, no es éste el argumento que hoy se defiende para justificar en los centros de menores la suministración de psicofármacos a internxs de forma arbitraria. Los psicofármacos en el 90% de los casos en los que son suministrados (no sólo en centros de menores sino en instituciones psiquiátricas en general) apelan por decirlo de alguna manera, al objeto de la "contención" de una posible conducta violenta en lxs internxs.

Respecto a la violencia juvenil, de todos los delitos cometidos por estxs menores, el homicidio ocupa un 0'25% mientras que las agresiones sexuales, un 1'25% siendo el resto robos con intimidación o delitos contra la salud pública que encuentran su falta en la distribución de sustancias estupefacientes tales como el Cannabis o la cocaína, drogas ilegales (Enfatizar "ilegales" pues está visto que aquellas cuyo consumo conviene a la parasitaria lacra que nos gobierna y maneja a voluntad como fichas del monopoly, son milagrosamente transformadas en medicación especialmente aquellas destinadas a alienar y/o perturbar al/a la consumidor/a. Quien hace la ley, hace la trampa). Obviamente no se trata de minimizar el grave problema que supone dentro de un contexto social el hecho de que un/una menor recurra a la violencia con objeto de robar y/o intimidar pero podemos deducir que en estos casos se trata de lo que se conoce como "violencia instrumental", no siendo la violencia un fin en sí misma (siéndolo el robo) sino un instrumento para lograr dicho fin el cual, por otro lado, no acostumbra a superar el umbral de su propia función como instrumento, como es la coacción a otrxs individuxs. Por otro lado, aún siendo éste el caso, la contención mediante narcolépticos de estas conductas es sin duda una enorme negligencia por parte tanto de lxs psiquiatras que prescriben la medicación a lxs internxs, de forma arbitraria y general, haciendo gala de una dejadez profesional peligrosa para lxs consumidorxs de dicha medicación, como para lxs educadorxs sociales que haciendo la vista gorda, suministran las distintas dosis sin poseer ningún tipo de conocimiento médico previo que lxs capacite para ello, transformando su rol de reinserción de lxs rexs en el papel de meras máquinas expendedoras de pastillas que, lejos de estar pensadas para la contención de irrelevantes rasgos asociales, (producto derivado sin duda en la mayoría de los casos, del origen de lxs menorxs con conductas criminales, ambientes desarragaidos y/o conflictivos tanto en el ámbito familiar como en su entorno) fueron concebidas para tratar enfermedades como la esquizofrenia y en términos más concretos, para síndromes maníacos, ansiedad o agitación asociada a la psicosis (caso de los narcolépticos) y en el caso de los medicamentos psiquiátricos, éstos irían destinados al tratamiento de la depresión, la ansiedad, el insomnio, la hiperactividad etc... por lo tanto, el uso de los mismos a modo de contención de unos síntomas que NO EXISTEN pues no son fruto de un trastorno mental sino de una ausencia de ciertos factores necesarios para todx adolescente o pre-adolescente como el amor, el calor de un hogar, la educación o las relaciones interpersonales de caracter positivo como la amistad que le ayuden a encontrarse a sí mismx y a desarrollarse como tal tanto moral como materialmente, no constituye sino una inconmesurable irresponsabilidad.

Dicha irresponsabilidad transforma la psiquiatría moderna en una forma de dominación más de la sociedad industrial y tecnológica sobre el/la individux común, que parece sacada del libro "Un mundo feliz" de Aldous Huxley y seguro recordará a más de unx al famoso "soma". Si partimos del análisis hecho, podemos deducir sin exagerar que lo que se pretende con estas medicaciones no es ayudar a lxs individuxs problemáticxs a poder regresar a una vida normal sino contener químicamente su conducta produciendo, en la gran mayoría de los casos, una degeneración en la evolución de los mismos y generando en lxs consumidorxs auténticas enfermedades mentales de carácter irreversible.

Ergo, surgen tres cuestiones principales que describiré brevemente:

1) La primera nos lleva al grave peligro que supone para la salud, tanto mental como en términos generales, de lxs menores una toma continuada y en dosis altas de las medicaciones descritas anteriormente. Partiendo de la base de que dichas medicaciones, en los casos en los que realmente podrían considerarse necesarias, han de ser suministradas en dosis muy limitadas y bajo un estricto control profesional, llegamos a la conclusión de que su consumo en dosis altas para un metabolismo como es el de un/una niñx podría tener consecuencias terribles. 

Los neurolépticos llamados de 2ª generación como el Haloperidol así como los de 3ª (más actuales) producen, en dosis descontroladas, peligrosísimos efectos secundarios que pueden derivar en una deformación permanente dentro de la concepción de la realidad, problemas psicomotrices que pueden incluso llegar a causar trastornos irreversibles como Parkinson, producción  de alucinaciones, problemas visuales que pueden derivar en un posible glaucoma, casos de depresión o descontrol de esfínteres entre muchos otros.

Con respecto a los medicamentos ansiolíticos, antidepresivos y/o hipnóticos que conforman junto a los antes descritos neurolépticos el espectro de la medicación psiquiátrica moderna, poseen la particularidad de poder atravesar la barrera hematoencefálica (protección natural del cerebro que protege a éste de sustancias desconocidas y por tanto, peligrosas) y producen también graves secuelas en un consumo desmedido, tratándose en este caso de fuertes problemas de adicción como son los provocados por el medicamento comercializado bajo el nombre de "Tranquimazín" (Benzodiacepinas) que incluye un posible síndrome de abstinencia con duros efectos en el organismo.

Siendo ésto un saber NECESARIO hoy por hoy para todx educador/a social que pretenda ejercer dentro de una institución psiquiátrica y por tanto, conociendo estos detalles, es tarea de todx educador/a el analizar hasta qué punto desea colaborar en el hecho de que en unos años, lxs jóvenes que hoy tratan de reinsertar en la sociedad mediante la suministración descontrolada de psicofármacos, se vean nuevamente alienadxs de la misma debido a su adicción a las drogas, derivada del consumo de sustancias estupefacientes en forma de medicina.

2) Si analizamos la actual situacion socio-económica dentro de los principales mercados capitalistas y nos ceñimos al irrefutable hecho de que dicha situación no le resulta de ningún modo ajena al lobby farmacéutico, no resulta atrevido afirmar que quizás el suministro de medicaciones tan potentes de la manera en la que se hace dentro de los centros de justicia juvenil no es, obviamente, con un fin terapéutico pero quizás ni siquiera tenga como objeto la contención química de la conducta de lxs individuxs. ¿Os resulta exagerado a estas alturas pensar que quizás se trate sencillamente de una mecánica que, ante la ofensiva comercial de los laboratorios farmacéuticos en los últimos años y su cada vez más innegable esfuerzo por vender excedentes de medicamentos (llegando a generar pandemias mediáticas con objeto de colar a las asustadas masas, a modo de vacunas, remedios inocuos e inservibles ante una enfermedad inexistente), responda a unas lógicas de mercado al servicio de los intereses de aquellxs a quienes INTERESA mantener alienadas y controladas a las masas mediante el suministro de pequeños carceleros de su cerebro en forma de pastillitas?. Éso es lo que quiero decir, no resulta exagerado, sino todo lo contrario, encaja, y el hecho de que encaje nos pone frente a una temible incógnita. 

Con el fin de despejarla, aporto algunos datos de interés. Según el Ministerio de sanidad, en el Estado español, el gasto en medicina psiquiátrica pasó de una facturación de 27.594 millones de pesetas en 1983 a 70.801 millones de pesetas en 1997 volviendo a aumentar nuevamente estas cifras en el año 1998, alcanzando la espectacular suma de 89.472 millones de pesetas. Además, el medicamento antipsicótico comercializado bajo el nombre de Zyprexa ha sido en el inicio del S. XXI y por detrás de un medicamento destinado a tratar la úlcera, el segundo medicamento más vendido en los últimos años. Además, las dos medicaciones antipsicóticas aparecidas en el mercado hace aproximadamente unos 10 años, la Risperidona y la Olanzapina, fueron anunciadas al público como una innovación por contener un supuesto descenso en el índice de riesgo de efectos secundarios con respecto a las anteriores. Ésto, desgraciadamente, no fue así y los efectos se mantienen, además de que su potencia curativa con respecto a las anteriores no ha demostrado todavía ser más eficaz. A pesar de todo, la publicidad y el marketing han sabido jugar bien su papel de crear necesidades de consumo supeditadas a los intereses de las grandes corporaciones y empresas multinacionales y han conseguido colar a las masas más por lo mismo. Actualmente, un sólo comprimido de cualquiera de esas dos sustancias puede alcanzar un precio en cualquier farmacia de unos 6 €. 

La medicina moderna, manipulación de masas y negocio del siglo, el sueño de todx banquerx desalmadx que pretenda deshacerse del pensamiento propio.

3) Como tercera y última reflexión me gustaría manifestar el hecho, evidente por otro lado para todxs aquellxs  que no teman ver la cruda realidad que se esconde tras la felicidad ficticia de los escaparates, de que si unimos éste análisis de la medicina psiquiátrica moderna al hecho de que dentro de las instituciones penitenciarias de menores es cada vez mayor la presencia de guarda jurados con total libertad de movimiento por los centros (que en muchos casos, son usados como vehículo de coerción ante negativas de lxs internxs de consumir las drogas legales que les suministran, sea de forma consciente o no, funcionarixs del Estado), walkie-talkies en todo el personal y cámaras de vigilancia, celdas de aislamiento etc... y lo comparamos con la cada vez mayor ausencia de medios terapéutico-educativos que apelen a un paradigma de lo dinámico frente al modelo biologicista de la contención química del/ de la individux, podemos deducir que muchas veces, la reinserción de lxs niñxs INOCENTES cuya marginación social o falta de arraigo en el ámbito familiar entre otros factores han provocado una degeneración en su conducta, no interesa a todo el mundo y aquellxs a quienes precisamente no interesa son lxs mismxs a quienes no interesa que el/la individux sepa pensar por sí mismx y analice la realidad desde una perspectiva crítica frente a la indiferencia y la resignación que fomentan medios de (Des)información y programación basura.  

A esa gentuza que perpetra o consiente estas brutales prácticas en el nombre de algo tan relativo como es la medicina moderna, querría decirles lo siguiente. Si queréis acabar con el sistema carcelario y con gran parte de la criminalidad presente en la sociedad, abrid escuelas donde se eduque racional y científicamente en base al/a la individux, no coaccionando o encaminando su desarrollo intelectual al servicio y/o interés privado de las élites, sino fomentando el mismo así como su desarrollo social como máximo exponente de realización del/de la individux como tal.

A toda esa gentuza, mercachifles del curanderismo moderno que encuentra su lucro en el sufrimiento, tortura y malestar de otrxs, sólo les digo que están en el punto de mira. Sois unxs asesinxs, de individuxs y sociedades enteras, pues vuestros remedios de chamán a los supuestos problemas sociales que os inventáis con objeto de vendernos vuestra basura química, son el origen y el fin de los auténticos problemas, vuestros planteamientos y la locura colectiva derivada de los mismos.

-----------

"Hola, buenos días - dijo el pequeño príncipe - 
Buenos días - dijo el comerciante


Era un comerciante de pastillas perfeccionadas que matan la sed. Tomando una cada semana nunca más tendrás ganas de beber.- ¿Por qué vendes ésto?- dijo el pequeño príncipe, -Es una gran economía de tiempo- dijo el comerciante- Los expertos han hecho cálculos. Se llegan a ahorrar cincuenta y tres minutos cada semana. -¿Y qué hace la gente con esos cincuenta y tres minutos? -Lo que quiere... - Respondió el comerciante a la pregunta del pequeño príncipe.


Lo que es yo, si tuviera cincuenta y tres minutos - dijo el pequeño príncipe- iría poquito a poquito hacia una fuente..."


El pequeño príncipe
Antoine De Saint-Exupéry.